EL Encierro WEB
Publicidad

La expectación era alta porque se iban a dar cita tres festejos taurinos declarados de Interés Turístico Internacional. Segorbe, Pamplona y Cuéllar se personificaron en el Palacio de Pedro I, a través de Rafael Magdaleno, alcalde de Segorbe, Miguel Ángel Eguiluz y el cuellarano Francisco Salamanca. Todos pusieron en común el orgullo de unas fiestas que son propias, que son esencia de cada uno de los lugares y que poseen este reconocimiento a nivel nacional.

Eguiluz, corredor más que experimentado, que ha vivido todo y más en San Fermín, contó todo tipo de anécdotas respladadas por datos. “La crudeza del encierro es así”, comentó cada vez que incidió en que lo más representativo de San Fermín, de las fiestas de Pamplona en general, es el encierro, pero también es lo más peligroso. Los montones, los fallecidos, el toro más rápido o datos sobre la Plaza de Toros fueron del interés de todos los asistentes, entre los que se encontraba Jesús Hernanzsanz, joven cuellarano y corredor que se ha hecho un hueco entre todos por su habilidad y su valentía. Un audiovisual sirvió para comprobar la evolución de los encierros desde los años 60, cómo han cambiado los tiempos e incluso la indumentaria de los corredores. Eguiluz recordó aquel artículo de prensa que a él y su cuadrilla de amigos, deportistas, les llamaba “los divinos”; “si ser divino es prepararse física y mentalmente para correr en San Fermín, ha habido decenas y decenas de divinos”, explicó equiparando a muchos corredores que se esfuerzan por hacer un buen papel.

De Segorbe, su alcalde solo tuvo palabras para transmitir lo que es un sentimiento que estalla en apenas un minuto, lo que dura ‘La entrada’. Trece caballos rodean a seis astados en una bajada en la que no hay barreras, solo la gente formando un pasillo que se abre rápidamente al paso de los caballos. Las imágenes, que hablan por sí solas, mostraron el encanto de una fiesta que mueve a 200.000 personas en este pueblo de Castellón. Rafael Magdaleno habló de lo que suponen estas fiestas a todos los niveles, tanto logístico como de seguridad. Llamó la atención que son las cuadrillas de jóvenes las que se encargan de los preparativos, ya que “sale a subasta”. Así, todo está preparado para que la segunda semana de septiembre, durante siete días, a las 14.00 horas Segorbe tiemble, como explicó el primer edil, al paso de caballos y toros. Su fiesta goza de una antigüedad notable, así como San Fermín, que se retrotraen siglos atrás para documentar que esto ya era una fiesta.

San Fermín lo forman sus encierros, que son la diesta en sí, con todo lo que conlleva, e igual ocurre en Segorbe, donde cada detalle se cuida. La máxima es tener todo milimetrado para que nadie pueda recriminar nada, porque esto es el alma de cada lugar.
Así lo explicó Paco Salamanca, que habló de los encierros de Cuéllar ante cuellaranos, pero despertando la sensación de cuando el autóctono explica qué son sus encierros. Con pasión y sentimiento, habló de la emoción de la suelta, de la relación sólida que une a los cuellaranos con el pinar y el paso de los toros por él, del descansadero, de los momentos más bellos en El Embudo y del encierro urbano. Destacó de la villa y sus encierros dos aspectos que los diferencia, entre muchos otros: su permanencia en el tiempo, documentada, y el peligro de escape de las reses, que no existe en lugares como Pamplona.

EL FUTURO Ante la pregunta sobre el futuro de estas fiestas, tan amenazado por ciertos colectivos, Eguiluz fue claro. En Pamplona ya se ha valorado la posibilidad de eliminar las corridas de toros, según su alcalde, a lo que el corredor respondió conciso en sus declaraciones: “Tenemos que aguantar estas barbaridades”. Explicó que los fondos de las corridas se destinan a Santa Casa Misericordia y los ancianos asistidos que allí residen, y que después de tanto arraigo no se entendería. “Pamplona sin encierros no es nada, con lo que cuesta crearse esta imagen… yo estaría muy orgulloso de mostrarla”, explicó. Desde Segorbe aseguraron que aunque cuesta enganchar a la juventud, que además se marcha del pueblo, “a nadie se le ocurre tocar ni ir en contra d elas tradiciones”. Salamanca y el resto de ponentes pusieron en común ese respeto a la tradición y al toro, que es lo que une a las tres localidad que lucen con orgullo el distintivo de la DEclaración de Interés Turístico Internacional.