El 8 de mayo de 2009 escribí un artículo en este mismo diario tocando el mismo tema que me ocupa ahora. Lo titulé Tabibanismo Cultural. Y hacía referencia a que los talibanes acababan de destruir a cañonazos los Budas gigantes de Bamiyan de 2.500 años de antigüedad.
Se comenzaba a hablar entonces de dinamitar la Cruz del Valle de los Caídos y en este artículo decía yo que, por la misma razón, deberíamos echar abajo el Acueducto porque parda fue la que prepararon los romanos en Coca.
También aludí a la polémica abierta en aquellos momentos sobre si eliminar o no los símbolos franquistas de la Universidad Laboral de Gijón, con ocasión de las obras de rehabilitación que se estaban realizando. Y me reafirmaba en el criterio de que los símbolos hay que mantenerlos, aunque no nos gusten, en aras del respeto a la autenticidad que debe prevalecer en toda restauración.
Sería una perversión quitar el mérito a los romanos en revancha por los siete mil acuchillados de Coca. La Historia fue así y no nos queda otro remedio que asumirla. Desvirtuarla no tiene sentido.
Mas, por lo que respecta a la Universidad laboral de Gijón, La Laboral como popularmente se la llama en Asturias, da la casualidad de que una vez más he tenido ocasión de poner mis pies en ella y por razones que no vienen al caso.
Se trata de la obra arquitectónica más grande de España. Tiene 270.000 metros cuadrados. Se pensó primero en un orfanato minero y devino luego en una obra formativa y cultural para hijos de obreros manuales.
Comenzaron los trabajos en 1946 y se terminaron en 1956. Fueron dirigidos éstos por un equipo de arquitectos al frente de los cuales estuvo el madrileño Luis Moya Blanco. Se encomendaron las estatuas a nuestro paisano y pariente mío Florentino Trapero y al también escultor Manuel Álvarez Laviada.
Nació Florentino en Aguilafuente (Segovia) en 1893, muriendo en Madrid en 1977. En 1908 sus notables facultades para el arte le llevaron a la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid. Y en 1937 fue condenado por las autoridades franquistas a una pena de 32 años que no llegó a cumplir.
Trabajó junto a su compañero Álvarez Laviada en La Laboral, también republicano, y ambos dieron forma a las magníficas esculturas que decoran tan impresionante escenario.
Trapero vivió 84 años y realizó un total de 196 obras de gran belleza que se pueden contemplar además en Vitoria, Galapagar, Sigüenza, Avilés…También restauró numerosas imágenes destruidas por la Guerra Civil y dejó numerosos bocetos, dibujos, acuarelas y retratos.
No he hallado datos que me permitieran inducir que tanto Florentino Trapero como Manuel Álvarez Laviada fueran obligados a participar en La laboral. Por lo tanto, parece que su intervención fue voluntaria. Es probable, pienso, que el arquitecto Moya, amigo de Manuel llamara primero a éste y este, a su vez a Florentino, pero esta es una elucubración personal que no pasa de ser una mera suposición. Si alguien conoce más datos que los diga.
Si esto fue así, no parece que ambos tuvieran reparo en trabajar en La Laboral y choca ahora que, con motivo de la rehabilitación se hayan eliminado símbolos franquistas, medio siglo más tarde.
No obstante, invito a los lectores a visitar La Laboral, al menos en Internet y contemplar la obra de Florentino Trapero y de Manuel Álvarez. Por cierto, en la exposición actual de Las Edades del Hombre en Medina del Campo, nada más entrar en la iglesia de Santiago el Real, nos topamos con el monumental "Adán arrepentido" en mármol de Carrara de nuestro paisano.
La Laboral es hoy un impresionante centro cultural y formativo, pendiente todavía de la construcción de un hotel de cinco estrellas y de ciertos elementos accesorios. El criterio consumado de eliminar símbolos nos acercaría a la idea de castigar a los romanos atribuyendo el Acueducto a los egipcios. Con lo cual tampoco se conseguiría mucho porque, como dijera Borges, "Tarde o temprano vuelven las cosas".