Victoriano Borreguero – El Parto de los Montes

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A porta gayola, el lance donde el lidiador espera al morlaco enfrente de la puerta de toriles antes de que el animal salga al ruedo, y cuando se produce la embestida, le burla mediante un pase de capote conocido como larga cambiada afarolada, en el que el vapor sujeto únicamente con una mano, se sitúa por encima del diestro, dirigiendo la parte del envés hacia el toro, el cual sale del encuentro por el lado contrario a la mano con la que el torero sujeta la capa, para iniciar la faena de hoy, diez autores singulares y diez lances afarolados y pensamientos misceláneos.
Los autores: Esopo, Samaniego, Bernard Demory, Paracelso, Cervantes, Lucano, Luther King, Benavente, Kant y Bertrand Russell.

Los pensamientos afarolados: El “Parto de los Montes”, el título de una fábula de Esopo, un escritor del siglo VI antes de Cristo: “Hace mucho tiempo, en tiempos muy lejanos los montes daban señales de parir, y los hombres de aquellos tiempos, esperaban ese parto con mucho miedo, y asombro por saber que clase de monstruo iban a abortar; y al fin resulto que el temible fruto de los montes era un inofensivo ratón, lo cual causo carcajadas en los hombres”.

En la versión de Félix María Samaniego —1745/1801—: “Con varios ademanes horrorosos/ Los montes de parir dieron señales;/ Consintieron los hombres temerosos/ Ver nacer los abortos más fatales./ Después que con bramidos espantosos/ Infundieron pavor a los mortales,/ Estos montes, que al mundo estremecieron, Un ratoncillo fue lo que parieron./ Hay autores que en voces misteriosas/ Estilo fanfarrón y campanudo/ Nos anuncian ideas portentosas;/ Pero suele a menudo/ Ser el gran parto de su pensamiento,/ después de tanto ruido sólo viento”.

Los diálogos de sordo de algunos debates, políticos y no políticos son en realidad un parto de los montes. Cada uno tiene su opinión, supuestamente concluyente y para siempre, y trata de imponerla a su interlocutor.

Esas verdades como templos las encontré en un libro de Bernard Demory titulado “Convencer con la palabra, el arte de persuadir” publicado en 1995, y la frasecita aparece en la página 47 y lo sé porque en ese lugar coloqué como señal un décimo de 20 euros de la Lotería Nacional del sorteo del 22 de diciembre de 2009 con el número 00823 que por supuesto no estuvo premiado ni con un reintegro pues en ese caso no estaría de señalador sino cobrado y bien cobrado.

Paracelso —un escritor suizo que nació en el año 1493 y murió en Austria en 1541— escribió que “Nada es veneno y todo es veneno; la diferencia está en la dosis”. Miguel De Cervantes, “Una retirada no es una derrota”. Marco Anneo Lucano, un poeta romano, nacido en Córdoba en el año 39, el autor del poema épico La Farsalia, y murió en Roma en el año 65 escribió esta recomendación sublime, “Hacednos, si queréis, enemigos de todas las naciones, pero apartad de nosotros la guerra civil”. Martin Luther King —nacido en Georgia en1929 y asesinado en 1968—: “Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el arte de vivir juntos, como hermanos”. Nuestro Jacinto Benavente —Premio Nobel de Literatura en 1922—, “Una cosa es continuar la historia y otra repetirla”, Sigmund Freud —1856/1939— “Como a nadie se le puede forzar para que crea, a nadie se le puede forzar para que no crea”. Inmanuel Kant —1724/1804— “Como el camino terreno está sembrado de espinas—. Bertrand Russell —1872/1970— “Dios ha dado al hombre tres dones: la sonrisa, el sueño y la esperanza”. Jean Paul Sartre —1905/1980—”Cuando un hombre sabe para donde va, el mundo entero se aparta para darle paso, incluso el pasado puede modificarse” —se acabaron por hoy las citas expectantes— y dicho lo dicho, en el parto de los montes los diálogos de sordo de algunos debates, políticos y no políticos dan que pensar y son barricadas, unos artilugios que en principio eran parapetos improvisados hechos con barricas, carruajes volcados, piedras del pavimento y un sinfín de cosas más para protegerse o para impedir el paso de algunas personas, movilizadas por consignas y alegatos conocidos y desconocidos decidieran lanzarse a las calles y formar barricadas aparentemente improvisadas para beneficiar a los unos y a los otros a cambio de emociones, dinero y promesas.

Casi como cuando antaño, los unos con el “Prietas las filas, recias, marciales nuestras escuadras van cara al mañana, que nos promete Patria, Justicia y Pan. Mis camaradas fueron a luchar, el gesto alegre y firme el ademán. La vida en España dieron al morir, hoy, grande y libre, nace para mí, y los otros con el Negras tormentas agitan los aires, nubes oscuras nos impiden ver, aunque nos espere el dolor y la muerte, contra el enemigo nos llama el deber. El bien más preciado es la libertad hay que defenderla con fe y valor, alza la bandera revolucionaria que llevará al pueblo a la emancipación, alza la bandera revolucionaria que llevará al pueblo a la emancipación. Cara al mañana que nos promete Patria, Justicia y Pan”.

Y los otros con “Negras tormentas agitan los aires nubes oscuras nos impiden ver, aunque nos espere el dolor y la muerte, contra el enemigo nos llama el deber. El bien más preciado es la libertad hay que defenderla con fe y valor, alza la bandera revolucionaria que llevará al pueblo a la emancipación alza la bandera revolucionaria que llevará al pueblo a la emancipación. En pie pueblo obrero, a la batalla hay que derrocar a la reacción. ¡A las barricadas, a las barricadas, por el triunfo de la Confederación!”

“Aquel que vende humo muere de humo” —Fumo perit qui fumum vendidit, dice un proverbio medieval—, y en la miscelánea de los diez autores y los diez lances a porta gayola, los diálogos de sordo de algunos debates, políticos y no políticos, atando cabos hoy manifiesto que parecen partos de los montes que intentan seducir con las palabras para mantener o aumentar sus prebendas y movilizar a los hipotéticos votantes.