Mónica G. de la Torre – Clamor popular contra el gobierno de la traición

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Hagamos un poco de memoria histórica: Madrid, marzo de 2004, a los pocos minutos del más terrible atentado terrorista, sufrido jamás en España, con casi 200 victimas y miles de heridos colapsando los hospitales los dirigentes socialistas y comunistas de entonces se dedicaron a agitar la calle y gritaban “merecemos un gobierno que no nos mienta”. Sólo tres días más tarde Zapatero se convierte gracias al atentado y a la agitación social en presidente de España. Una de sus primeras medidas fue retirar las tropas del territorio donde estaban los terroristas que habían matado 200 personas. Luego siguió su ruta hacia ninguna parte.

Todo empezó con esa frase infame y temeraria, propia de locos e ignorantes que dirigió a Pascual Maragal, entonces presidente, socialista/nacionalista de la Generalidad y que durante un mitin Zapatero espetó “Pascual aprobaré cualquier cosa que venga del parlament”.

Posteriormente, e igual que el actual Sánchez, intentó contentar a sus socios preferenciales, los independentistas de Ezquerra Republicana de Cataluña que le habían aupado al poder, y continuó su viaje suicida sirviéndoles en bandeja un nuevo estatuto a la carta, por cierto más fuera que dentro de la constitución. Un nuevo estatuto que nos vendieron como el encaje definitivo de Cataluña dentro de España para siempre. Luego, y lamentablemente, se ha demostrado que el encaje del nuevo estatuto era el principio de las ansias de independencia de los socios de Zapatero. Pero todo valía, igual que ahora, con tal de gobernar. Zapatero se marchó después de disparar el gasto publico y dejar España mucho más pobre de cómo se la encontró; nos colocó al borde de un rescate financiero y se fue a dar conferencias y mediar en conflictos, logrando, con gran éxito, hacer más grandes los problemas y colapsando las instituciones.

Es justo recordar que, durante los gobiernos anteriores del partido popular, Aznar hablaba catalán en la intimidad, fomentó el despliegue de los mossos y no movió ni un dedo ante la imposición y las multas lingüísticas.

Pero volvamos al Psoe, todos con Zapatero creíamos haber sufrido y padecido al peor presidente de la historia de España. Pero lo peor, para nuestro querido país, estaba por llegar, Zapatero era sólo un telonero y el Psoe volvió a elegir al peor entre los peores. Un líder, Sánchez, que llevó al Psoe-de-los-peores-resultados-electorales al peor Psoe de la historia y que, al igual que Zapatero, no habían demostrado nada en su vida, salvo vivir del Psoe.

Pero España, país de grandes oportunidades, le brindó a Sánchez la posibilidad de una moción de censura, legitima y democrática, pero perversa porque tenía necesariamente que apoyarse en independentistas, etarras y la izquierda radical de Podemos.

Por cierto, Rajoy tuvo en su mano dimitir y convocar elecciones, pero no lo hizo y nos dejó al frente de un gobierno formado por los enemigos de España. Sánchez solo tiene un principio mantenerse en el poder al precio que sea y como sea. Han sido numerosas sus humillaciones y guiños a sus socios independentistas que son a los que debe su minuto de gloria.

La gota que ha colmado el vaso, y culmina el proceso de deterioro moral del Psoe, ha sido la concesión a los independentistas de una comisión bilateral con un mediador internacional. Sinceramente increíble y terrible, por dos razones: increíble porque estás reconociendo, efectivamente, que Cataluña es un país al mismo nivel de España y terrible porque con el mediador internacional da a entender al mundo que España es una republica bananera donde no existen garantías jurídicas reales.

Por eso señor Sánchez ahora le toca irse, usted ya se ha asegurado un sueldazo para toda la vida, llevará escolta y viajará en coche oficial, incluso ya ha ido en avión a un concierto y ha viajado más que nadie en el menos tiempo posible. Ahora por favor piense en España y convoque elecciones.

Frente a todas estas concesiones y humillaciones, existe una España viva que pelea, que no se resigna, que dará la batalla donde y cuando sea necesario, defendiendo siempre los valores constitucionales y democráticos, porque creemos en España, en la ley y la libertad.

La reciente historia, nos ha demostrado que con los enemigos de España no se negocia, a los enemigos de España, se les planta cara y se les derrota. Cataluña necesita más presencia del estado y menos concesiones y más España.

Viva España y Viva la Constitución.


(*) Mónica Gómez de la Torre es Vicesecretaria de asuntos sociales de Vox.