Miguel Ángel Herrero – No con Sánchez

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Finalmente, el presidente Sánchez se ha visto obligado a convocar elecciones generales para el próximo 28 de abril. No ha tenido más remedio que hacerlo, al fallarle el apoyo parlamentario que necesitaba para aprobar los presupuestos generales. Los que en la legislatura anterior le había confeccionado el gobierno del PP. Sus cómplices de moción de censura le han dado la espalda en el momento crítico. Sobrevivía al frente de un gobierno patético, incumpliendo la promesa de convocar elecciones cuanto antes. Había empeñado su palabra ante todos los ciudadanos. Se olvidó de ella, una vez encaramado al poder y disfrutando del Falcón oficial. Las promesas del polémico doctor Sánchez no valen más que su trabajo de tesis doctoral “cum fraude”, calificada de plagio.

Después de este breve gobierno, apuntalado por la extrema izquierda podemita, por separatistas vascos y golpistas catalanes, nos llegan tres meses de campaña electoral hasta las municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo. La situación invita a hacer cábalas sobre el incierto futuro del país. En los cuarenta años de democracia, pocas veces nos hemos jugado tanto en tan poco tiempo.

Sólo hay dos alternativas en el horizonte político: otra vez Sánchez o un presidente de gobierno, digamos normal. El programa socialista es bien conocido. Basta recordar los hechos y declaraciones del gobierno Frankenstein con sus deplorables ministros y ministras. Subidas de impuestos a mansalva. En educación, tratan de acabar con la escasa calidad y con la escuela concertada. En el apartado de ideologías variadas (su actividad preferida) pretenden remover sepulturas y agitar el espectro franquista. Han pulverizado todos los records de dimisiones ministeriales y de irregularidades fiscales; los mismos que alardeaban de honestidad y ética en la administración pública.

Excluyendo a los partidarios de Sánchez, los demás estarán de acuerdo que es urgente evitar su retorno a la Moncloa. El líder de Ciudadanos, por fin, lo ha visto claro y ha decidido que en ningún caso pactará con Sánchez, ni con el partido socialista. No con Sánchez. “Estamos siendo claros: ni con el PSOE ni con Sánchez”, afirmó Villegas, secretario general de Ciudadanos, expresando la decisión unánime del órgano de gobierno de su partido. Rivera está decidido a evitar pactos con golpistas y su previsible indulto, si son declarados culpables. El líder de Ciudadanos quiere también impedir las alianzas siniestras con podemitas (incluyendo sus socios de IU), que tratan de socavar la monarquía e instaurar la república. Los analistas solventes concluyen que Sánchez sólo podría volver a disfrutar del Falcón, si logra resucitar al monstruo Frankenstein. Si consigue el apoyo de los mismos partidos que le metieron en la Moncloa por la puerta de atrás.

Del otro lado, están los que defienden la Constitución, la Monarquía y la unidad de España, es decir, PP, Cs y Vox. La cuenta es sencilla: votar a uno cualquiera de los tres partidos anteriores, es votar por la Constitución, por la Monarquía y por la unidad de España. Bien es verdad que cada uno de ellos tiene su “historia clínica”: Vox con la inexperiencia del recién nacido, Cs con una indefinición congénita y el PP con amplia experiencia de gobierno, ahora, por fortuna, liderado por Casado. Hoy día, votar socialismo es votar a Sánchez para caer en manos de la ultraizquierda antiliberal y de los secesionistas.

Por último, hay que preguntarse cómo influirán las elecciones y los resultados del 28-A sobre las municipales del 26-M. Imposible predecir y menos por el CIS de Tezanos. En principio, entre esas dos fechas no habrá tiempo para formar un gobierno. Lo que repercutirá negativamente en las previsiones de la candidata Luquero y sus planes sobre el Cide. Los proyectos avalados por un departamento ministerial (ahora en funciones, más bien, en disfunción). Parece atinado pensar que en Segovia pueda reeditarse una versión municipal de las regionales andaluzas. El próximo futuro nos dará la respuesta. Será la más trascendental desde la primera convocatoria, hace cuarenta años. El período de mayor prosperidad en la historia de España. Una rica y dilatada historia que hoy, 500 años después, nos recuerda la hazaña de Elcano y su primera vuelta al mundo.