Manuel Mitadiel – “El saqueo de una plaga de garrapatas”

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Las Cajas de Ahorro fueron víctimas de la crisis, pero sobre todo fueron víctimas de una plaga de garrapatas. Dirigentes, organismos de regulación, partidos y sindicatos, en distinto grado según su representación, han sido corresponsables en la crisis y desaparición de las Cajas al consentir y dar cobertura a comportamientos alejados del sentido común y la ética. Las retribuciones disparatadas, las prejubilaciones millonarias, las inversiones temerarias fueron habituales y públicas, como bien han podido conocer los segovianos, tristemente, en los titulares de prensa que han ido destapando las vergüenzas y el despilfarro que inundaron las entidades de ahorro.

Las Cortes de Castilla y León han acogido una comisión de investigación sobre la Cajas de Ahorro de donde, por el bloqueo de PP y PSOE, no han podido extraerse unas conclusiones comunes. Un bipartidismo que también impuso trabas, como la limitación de comparecencias, que ha impedido que fuesen personas significativas. Lo que sí consiguió finalmente, a pesar de los palos en las ruedas de estas dos viejas formaciones, fue ver a los dirigentes de las Cajas que se creyeron “prohombres”, que tanto poder ostentaron, pasar el sofoco de tener que dar explicaciones ante la opinión pública.

Partidos, dirigentes con ansias de poder, con gestores y órganos directivos que no tenían nivel para adoptar medidas de corrección y gestión de crisis, llevaron a un comportamiento de las Cajas que puede ser calificado como de rapacidad. Creyéndose impunes, y pensando que la solidez y solvencia de las Cajas estaba a prueba de gastos, todos hemos visto cómo se celebraban consejos de administración en Nueva York, cursos de formación en la Patagonia o Venecia, regalos de collares de cristal de murano. Bolsillos llenos jugando con los ahorros de los ciudadanos.

Desde Ciudadanos cuantificamos en unos 5.000 millones de euros, sólo en Castilla y León, el montante económico perdido entre jubilaciones millonarias, pérdida de valor patrimonial, y otros excesos. Ha sido una auténtica vergüenza. Pero, si algo nos indigna especialmente, es que tantos y tantos responsables se hayan ido de rositas. Por ello, es decepcionante ver cómo ni PP ni PSOE han asumido su responsabilidad, a pesar de las innumerables pruebas que demuestran su compadreo al colocar a algunos de sus representantes como directivos de las Cajas.

El fracaso de los intentos de fusión de las Cajas de Ahorro de Castilla y León, con otras de la Comunidad, expresan claramente que estaban en manos de personas y grupos que antepusieron los intereses personales, o de su grupo de interés, a los de las entidades. Y ello derivó, en el caso de Segovia, en otro escándalo a mayores: todo lo que después acabó siendo el caso Bankia, sacando a bolsa un banco quebrado, con un grave quebranto a la economía nacional.

El poder, en definitiva, se aprovechó de una coyuntura que había ayudado a crear. Los tentáculos políticos al servicio de intereses ajenos facilitaron un expolio hasta que se hizo palmario, e incluso en ese momento la autoridad de control permaneció al margen. Situaciones de las que todas las partes implicadas eran plenamente conscientes.

El bipartidismo se creyó autorizado a invadir todos los resortes de la sociedad civil. Se repartieron el poder en las Cajas, colocaron a los suyos, hicieron todo tipo de movimientos oscuros, y finalmente, las quebraron. No es descabellado afirmar que las Cajas, controladas por los viejos partidos y los sindicatos, fueron instrumento fundamental para lo que denominamos “capitalismo de amiguetes”. Es por ello que podemos concluir que la pésima gestión de los políticos fue lo que acabó provocando la quiebra de las Cajas de Ahorro y del sistema financiero.

La corrupción sigue siendo el segundo problema para los españoles y en Ciudadanos no estamos dispuestos a mirar para otro lado.

Es el momento de levantar las alfombras y de señalar qué ocurrió y quienes fueron culpables. Que salga todo lo que todavía queda por salir para aprender las lecciones adecuadas. En un país serio, los ciudadanos merecen que se les dé explicaciones sobre qué han hecho sus representantes con su dinero, con el de todos. Es un tema muy serio. El dinero invertido en rescatar las cajas quebradas por los políticos, nos hubiese permitido evitar recortes en educación o sanidad o tener que estar sufriendo de nuevo el anuncio de subida de impuestos. En este país algunos han pretendido y pretenden seguir escondiendo la basura debajo de las alfombras.

Sin regeneración no habrá salud democrática.


(*) Manuel Mitadiel es Procurador en Cortes por Ciudadanos.