Manuel Fernández Fernández – Ojalá siempre fuese tiempo de elecciones…

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Pues, señores lectores, con mi deseo de que el novicio 2019 les venga a todos, como hombres (y mujeres) de buena voluntad, pletórico de paz y venturas, y según el lema de “año nuevo vida nueva”, les deseo, como para mí quiero, que siempre sea tiempo de elecciones, pues a cambio de ese breve y protocolario acto del “votó”, quedan resueltos todos los problemas surgidos a lo largo de los cuatro años de cada legislatura.

Y es que en tiempo de elecciones se solucionan, parece esa calma y bienestar que llega tras la violenta tormenta, temas que cada cuatro años todos los partidos políticos, como en las tómbolas de ferias, pueden prometer y prometen, cual maná venido del cielo, con minúsculas para no herir sentires de cristianófobos, o regalo de reyes magos, con nueva petición de perdón a republicanos, llega la solución a todos los temas que durante el correspondiente cuatrienio nos parecieron irresolubles, produciendo el general cabreo del personal que siempre culpa de todo a inoperancia o política errática del partido en el poder.

Los segovianos hemos pasado cuatro años y otros cuatro y algunos más, esperando ver la solución a anquilosados problemas (echar un vistazo por la hemeroteca), viendo cómo en aburrido peloteo se pasaban el “cuero” unas siglas a otras, o lo pasaban al maestro armero, ejecutivo y oposición, hasta que se levanta la ilusionante hoja del calendario con la cifra 2019, tiempo de elecciones, y todos los partidos esprintan para ofrecer la solución global a todo lo que les echen, hasta al arpa de Gustavo Adolfo Bécquer que tantos años cubierto de polvo, “espera la mano de nieve que sabe arrancarlas …”!

Como ópera prima de la carrera prometedora electoral se habla, aunque no con todas las garantías exigibles, de carrera en tropel de hasta ocho punteras empresas interesadas en fijar su sede en el que algún día ¿será? Círculo de las Artes y la Tecnología, y que durante tantos años no tuvo pretendiente formal, tal vez atraídos por lo sonoro de su proyecto a cargo del famoso y costosísimo gabinete de arquitectura de David Copperfield, pero arrepentidos al comprobar lo escaso construido; la Casa de la Lectura, antaño capilla, cárcel, biblioteca y archivo, doce años tapada por burdas lonas verdes que ocultaban ornamento externo de la fachada, ven ahora solución a su largo ocultamiento, dando en estos tiempos electorales libertad a pináculos, portada, hornacina de la Virgen de los Remedios, y escudo heráldico de los monarcas Borbones; la Calle de San Juan, tanto tiempo de difícil tránsito por su cuasi intransitable pavimento, pone fin a tan largo depauperado aspecto con su rehabilitación de este tiempo, y, a pesar del general rechazo, pero con el “sí es sí” municipal, de un travieso diablillo presidiendo la, por fin renovada, calle; tras año y largo pico de prórrogas a la fecha de caducidad de los autobuses que tan frecuentemente se averían en la vía pública, en estas fechas calienta motores, y nunca mejor aplicado el término, la nueva flota de autobuses urbanos; tras pleitos y plazos incumplidos, juicio incluido, se abre en estos días el Parking de José Zorrilla; el cosmopolita barrio de San José estrena el proyecto “Vida que te quiero verde”, y en este mismo barrio de volteado callejero, y su vecino El Palo, el ARU pondrá en marcha en estos días una nueva fase de un centenar de viviendas, con inversión de 500.000 euros; se hace asfaltado masivo por diversas vías urbanas, tantos años salpicadas de profundos baches…, y habrá, seguro, nuevas promesas. ¿Hay quién dé más?

También para el año recién estrenado esperamos eventos como el Centenario de llegada a la ciudad, del profesor A. Machado, al que, por tener concedidos todos los posibles, y alguno impensable, honores, no esperamos verlo subir a los altares, dada la manifiesta hostilidad del partido del puño y la rosa para lo tocante a religión y culto; y de la creación de la Universidad Popular Segoviana; y los 125 años de enseñanza concepcionista; el Centenario del nacimiento del que durante cuarto de siglo fue Obispo de la Diócesis, monseñor Palenzuela Velázquez; la Diputación Provincial traerá al Teatro Juan Bravo el XXII Congreso de Agencias de Viaje…, ah, y el hombre de las “cabañuelas” afirma que en 2019 habrá estaciones muy diferenciadas, el protagonista será el viento, habrá lluvias y nieves hasta hacer daño, y en agosto hará calor, y no parece que estos 365 días nos traerán al Hospital General los justos y necesarios tratamientos de radioterapia…
Yo, como no creo en la suerte ni la casualidad, que sólo recuerdo haberme tocado la de escasa probabilidad de acertar de la amplia defecación de una paloma que, no obstante lo ancho y largo del cielo en que vuelan, vino a caer la palominacea a mi cabeza y chaqueta, soy reacio a creer en lo casual de que tanta obra y evento tengan lugar en días de tan próximas elecciones…

En cualquier caso, sean estas líneas de felicitación para los lectores de “El Adelantado”, y para todo el personal, incluidos los políticos, que sea en el tiempo que sea, realizan algo pensando en el bien de sus administrados, que son quienes con sus votos los nombran y mantienen.

Y eso, que ojalá siempre fuese tiempo de elecciones.