M. F. Fernández – Quousque tanden abutere, sr. Sánchez, patientia nostra?

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Para los que apenas recuerdan de su latín del bachillerato el rosa-ae; bonus, a, um; o lego, legis, legere, legi lectum, aunque a menudo digan con soltura y propiedad lo de “Citius, Altius, Fortius”, o “mens sana in córpore sano”, pensando en lo saludable de la actividad física, traduzco el titular del artículo, que en castellano de Cervantes tanto estamos oyendo estos días, ¿”Hasta cuándo abusarás, presidente Sánchez, de nuestra paciencia”?, cuestión que no necesita explicación dado lo conocido de su acceso a Moncloa, su permanencia en inestable equilibrio, y sus vivencias de nuevo rico cerca del cielo, por su habitual uso de helicóptero y Falcon 900 del Ejército del Aire, para eventos de recreo o fiestas familiares.

Hablar de este personaje es eso, preguntarse qué va a ser capaz de dar o hacer para seguir paseando los jardines del palacete con “Turca”, su simpática perrita, pasar frecuentes ocios en lujosas mansiones o viajes de “altos vuelos”, o ir logrando su obsesiva gobernanza a golpe de “decretos ley”, aunque tal vez nos dé alguna pista en su libro de elocuente título “Manual de resistencia”, que al modo del disco “Resistiré” del Dúo Dinámico, o la frase que popularizó el cómico Joe Rígoli “Yo sigo”, hablará de sus intenciones y aspiraciones presidenciales, siendo ya singular como primer presidente que publica su libro estando, aunque sea que por poco tiempo, de inquilino en Moncloa.

Hablar de este personaje que en el Parlamento llamó “indecente” al señor Rajoy, entonces presidente porque todavía no había reunido don Pedro los votos de podemitas, proetarras y secesionistas para cesarlo, es en aras de la libertad de expresión que tanto defienden, decir que dudamos, o, mejor dudamos poco, de su currículo, que alguien insistentemente le dice “mister Fraude” porque además de la más que dudosa originalidad de su tesina, no parece dispuesto a refutarlo ante luz y taquígrafos, que le han pillado con el carrito de los helados del sí es sí y el no es no, diciendo que los iluminados catalanes son golpistas, que según defensa de su ministra señora Calvo, de la que dicen que cuando explica algo sigue inexplicable, pero se pasa un buen rato, eso lo dijo antes de ser presidente, pero ahora dice que sólo secesionistas; que pudo prometer y prometió que convocaría cercanas elecciones y no lo echan ni con agua hirviendo, que afirmó que no sería presidente a cualquier precio, pero lo es pagando, y no como Roma, a traidores…, felón le dice alguno, por lo que yo no le llamo mentiroso, pero afirmo que miente casi tanto como habla.

Los ciudadanos no sabemos hasta qué precio está pagando a quienes le prestaron los votos para su obsesiva llegada a Moncloa, pero sí sabemos, intuimos o nos tememos y en algunos casos comprobamos que ya ha comenzado a acallar voces que le reclaman, tal vez concediendo olvidarse del castellano, tal vez aumentando la parte alicua del presupuesto de la España “que los roba”, tal vez olvidándose de que para quienes declaran persona non grata al Rey y le niegan locales para sus actos oficiales, o le colocan en efigie boca abajo, o queman banderas nacionales, o abuchean al himno, o pelean con la Policía Nacional, o abren embajadas en el extranjero, existe un constitucional y eficaz art. 155, pero sí sabemos que se reúne con el “govern” para entrevistarse de presidente a presidente, “sin cortapisas” ni “luz y taquígrafos”, pero con un “relator” “ad hoc”, personaje que yo entendía como contador, cuentacuentos, pero parece que hará de “grabadora”, que modere la entrevista, para tratar del “pacto del Estado”, en el que se hablará de “21 puntos”:

A saber: reconocimiento y efectividad del derecho a la determinación, la renuncia al constitucional art. 155, la supuesta complicidad de los cuerpos policiales y la justicia con la ultraderecha, garantizar los “Derechos Humanos”, acabar con la cultura y privilegios franquistas y neofascistas, y debatir sobre la monarquía…

Hay un muy expresivo dicho popular que afirma que “quien a hierro mata, a hierro muere”, y recuerdo que don Pedro, metafóricamente, “mató” a su antecesor en Moncloa, mediante una “sorpresiva” moción de censura. Ribera lo ha sugerido, es cuestión de echarle una patriótica manita para ir a las democráticas elecciones en que el pueblo elija un presidente que no se mire el ombligo, que olvide su ego, y piense en el país que intenta gobernar, esta España odiada y ultrajada por las malas compañías del señor Sánchez.

Pues visto lo visto y oído lo escuchado, España unida y elecciones ya.