M. F. Fernández – Los dos pinos austriacos del jardín de Victoria Eugenia

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Al conocer la noticia de remodelación de los jardines de la Plaza de la Reina Victoria Eugenia, más conocidos como Jardines del Alcázar, he querido recordar y traer la simpática historia de los dos pinos que, junto a otros de diversas especies, ornan y dan sombra y paisaje a este bonito parque recibidor o antesala del castillo alcázar, que anteriormente se llamó Plazuela del Alcázar y en tiempo de la República se la denominó Pl. de Fermín Galán, siendo antaño lugar de ubicación de la primitiva Iglesia Catedral y posteriormente patio de recreo y actividades del Real Colegio de Artillería, que en 16 de mayo de 1764 fundara Carlos III, y hoy base del monumento a Daóiz y Velarde, singular obra del escultor segoviano Aniceto Marinas.

Corría el año 1998, cuarto centenario de la boda del monarca Felipe II con su cuarta esposa Ana de Austria, sobrina suya por ser hija de su hermana la emperatriz María de Austria. Boda celebrada por poderes en el Castillo de Praga, pero la misa de velaciones se celebró el 14 de noviembre en la capilla del Alcázar segoviano, pasando la luna de miel en el Palacio de Valsaín, por lo que nuestra ciudad celebró diversos actos culturales y festivos, presididos por el propio Embajador de Austria y esposa y por el Presidente del Instituto Hispano – Austriaco D. Carlos Romero de Lecea, académico de la Historia y de Bellas Artes, y nieto del que fue cronista de la ciudad, Carlos de Lecea.

Cuatro siglos después de las bodas reales, Segovia, delegando en el Colegio “Villalpando”, organizaba diversos y brillantes actos, como certámenes de dibujo infantil, exposiciones, conciertos, conferencias y otros eventos de hermandad con el país alpino, siendo uno de los más emotivos el trasplante de dos arbolitos que por vía aérea vinieron a nuestra también montañosa ciudad, eran dos tiernos pinos nigra var en cuya replantación se prodigaron palabras de emotivos sentimientos de amistad hispano austriacos y poesía autóctona, pues aunque ya no estaba Machado para decir, pues por aquí paseó y soñó su ensoñado amor ,”En un jardín te he soñado/ verde, Guiomar, sobre el río;/jardín de un tiempo cerrado/con verjas de hierro frío”, sí había pedido permiso para recitar su emocionado romance a las bodas reales de Felipe y Ana, don Luis Ayuso del Pozo, popular vate del vecino pueblo de Abades, cuna de músicos y poetas, guerrilleros y aparejadores reales, e ilustres religiosos, conocido por su pseudónimo de “El Poeta Labrador”. Con su fuerte voz y su emoción a flor de piel, recitó, casi interpretó, vibrantes versos que merecieron efusivas felicitaciones y prolongados aplausos de organizadores y del numeroso público asistente.

En elocuente verbo del embajador y del “bi”académico se recordaron los brillantes actos que el día de la boda y a la llegada de la joven reina, con auténtico mimo preparados personalmente por el rey y tío, de cuya detallada planificación me regaló don Carlos, al final del acto, una copia facsímil que como interesante documento histórico, y recuerdo de tan bonitos días conservo en mi biblioteca, como la poesía de mi amigo, “El Poeta Labrador” que como militar y maestro me dedicó otros versos.

Hoy, veinte años después, los tiernos arbolitos alpinos sin renunciar a su naturaleza austriaca, ya segovianos de hecho, y con papeles de su migración en regla, se han convertido en robustos pinos que, uno a la izquierda de la entrada al parque, y el otro cerca de la Casa Laboratorio de la Química, dan prestancia a los jardines y belleza, sosiego y sombra al disfrute de los millares de visitantes que a lo largo del año pasan por este histórico monumento.

Frecuentemente paseo este parque, que especialmente en los atardeceres, en que el bello cielo segoviano, del que la esposa del embajador austriaco, en la comentada ocasión dijo “no haber visto cielo igual más que en Canadá”, y estos ya robustos pinus nigra me vuelven a tan importante hito histórico, uno de tantos dados en el castillo palacio segoviano. Espero que la remodelación de la plaza no afecte a estos árboles paisanos, o en su caso sea para bien.