Julia Navarro – Tontos no somos

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El Gobierno ha metido la pata. Se ha equivocado aceptando la propuesta del movimiento independentista catalán de introducir la figura del “relator” en las conversaciones que van a mantener los partidos, y de rebote el Gobierno, sobre la situación en Cataluña.

Pero en vez de enmendar el error persisten en él y de paso nos toman a los ciudadanos por tontos.

La vicepresidenta Calvo en un intento burdo de explicar lo inexplicable dice que la figura del “relator” es como la de un notario o un secretario que toma nota, y además se encarga de convocar las reuniones.

Esta explicación ridícula es una burla a los ciudadanos. ¿Desde cuando en una reunión de partidos políticos, o del Gobierno con los partidos, se necesita un “relator” o ni siquiera un “notario”?.

Lo que está sucediendo es lisa y llanamente inaceptable.

Vaya por delante que en mi opinión, hasta ahora, parecía acertada la estrategia de Pedro Sánchez de abrir espacio de diálogo con el independentismo catalán. Pero una cosa es buscar vías de aproximación y acuerdo dentro del marco constitucional y otro aceptar que Cataluña es un ente aparte, y que por tanto trata con el Estado de igual a igual, y que los conflictos se resuelven con un “relator” de por medio.

La decisión de Sánchez es un error. El presidente está demostrando que es capaz de cualquier cosa con tal de estar un día más en la Moncloa y se ha empeñado en aprobar los Presupuestos cueste lo que cueste. Podría prorrogarlos sin que pasara nada, pero ya sea por soberbia, orgullo o empecinamiento pretende aprobarlos aún provocando una crisis institucional aceptando el órdago del independentismo que pasa entre otras cosas por imponer la figura del “relator”.

A la señora vicepresidenta hay que recordarle que las palabras significan lo que significan y que por favor se abstenga de seguir intentando tomar por tontos a los ciudadanos y tomarnos el pelo con el desparpajo que se gasta.

Y al Presidente de Gobierno hay que recordarle que todo no vale en política y que por mucho que haya decidido ir a Estrasburgo a pasearse, una operación claramente de imagen, para reunirse con el Tribunal de Estrasburgo, lo que tiene que hacer es tomarse en serio la Constitución, y no salirse ni una línea de lo que dice nuestra Carta Magna.