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Continuando con “las calles y su por qué”, hoy le “toca” a la de Obispo Losana que, como sus vecinos saben, es corta, apenas treinta pasos largos, y se ubica entre las de José Zorrilla y La Plata. Está dedicada a quien fue obispo de Segovia, Raimundo de Losana, del que se desconoce su fecha de nacimiento en el siglo XIII.

Nació en el barrio de San Marcos (entonces conocido como La Puente Castellana), que fue hijo de D. Hugo y Dñª Ricarda, hortelanos, nobles y con posibles, habiendo sido bautizado en la iglesia de San Gil (1). Los que escriben sobre la persona de Losana, cuentan que jugando con uno de sus hermanos tuvo la mala fortuna de herirlo en un ojo, que acabó perdiendo, y que sus padres lo enviaron a estudiar a Roma.

Luego, cuando ya sabía “latín”, alcanzó/obtuvo la protección de la reina Berenguela. El rey Fernando III de León y de Castilla le hizo su confesor y después secretario particular. Llegados a 1249 es nombrado obispo de Segovia, y continuó acompañando al rey. De su paso por la diócesis, su intervención, por indicación del Papa Inocencio IV, fue decisiva para que en Segovia se estableciera la fundación dominica en el monasterio de Santa Cruz.

Tras la Reconquista fue el primer arzobispo de Sevilla, ya en el año 1249, donde permaneció hasta 1286. En la ciudad hispalense fue conocido como don Remondo, dejando una estela de bien hacer. Entre otros recuerdos y reconocimientos le dedicaron una calle, lugar donde en 1998, murieron, vilmente asesinados por la banda terrorista, Alberto Jiménez Becerril y su esposa Ascensión García Ortiz.

Junto al monumento de Fernando III, en la Plaza Nueva, se encuentra la talla del arzobispo segoviano, esculpida en granito. Desde el siglo XIII existe en Sevilla la iglesia de San Gil, gótico-mudejar, que le dedicaron los cristianos hispalenses a D. Remondo, como homenaje al templo segoviano donde había sido bautizado.

¿Sus restos? Buena pregunta. Les cuento. Hay quien afirma que se encuentran en la catedral de Sevilla. Se desmintió. Otros, historiadores también, que se trajeron a la iglesia-parroquia donde fue bautizado y donde descansaban, presumiblemente, los de sus padres. En una tercera hipótesis se cuenta que cuando San Gil desaparece, pasan los restos a la catedral antigua y desde aquella, a la actual, donde -se asegura-, se encuentran en un sarcófago en la capilla del Cristo del Consuelo.

Siguiendo lo escrito por Antonio Ballesteros, catedrático de la Universidad Central, 1913, -Sevilla en el siglo XIII- “las cenizas de D, Remondo no se han encontrado”.

El carro y el vino

Lo tengo documentado en el día 15 de agosto de 1879. Era de madrugada. A pocos metros de la entrada al pueblo de Navalmanzano ocurre un accidente. Un carro que llevaba como mercancía pellejos de vino cuyo destino era la capital de la provincia, volcó en una de las curvas de la carretera. Pudo ser debido a que sus dos conductores se quedaran dormidos y que la mala suerte se cebara en ellos, pues ambos murieron en el acto bajo el enorme peso de 160 arrobas de vino.

Sabía…

-Que el día 5 de junio de 1890 se inauguró en Segovia, calle Buitrago, el Coliseo-Liceo Ramírez. Su propietario era el industrial segoviano Adrian Ramírez, que fue también su constructor.

-Que el cantero segoviano Álvaro del Pozo realizó la obra de la iglesia de Roda que se había desplomado, en 1665.

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(1) Fue una de las primitivas iglesias de Segovia. Situada entre la Puente Castellana y la Casa de la Moneda -para entendernos, pues esta ni existía-, se dice que fue la primera catedral de Segovia. En ella -también se cuenta-, guardó el beneficiado D. Sácaro la imagen de la Virgen de la Fuencisla, que en el lugar estuvo entre los años 752 y 1130. En 1668, siendo obispo de Segovia el portugués Jerónimo de Mascarenhas, mandó (o como mejor se entienda), derribar parte de la iglesia: ¿finalidad? Buscar los restos de San Jeroteo. Somorrostro, escribió que en 1790 se demolió la torre y lo que quedaba de la iglesia para “formar el camino Real” (Santa Lucía). Para que se entienda: la construcción de la Casa de la Moneda se llevó por delante tres edificios medievales: las iglesias de San Gil y Santiago y el molino de Papel.