J. A. Folgado Pascual – Demasiados impuestos para tan escasos servicios

65

Presupuestos Municipales de Segovia 2019: Demasiados impuestos para tan escasos servicios

Otro año más se aprueban los presupuestos municipales del gobierno socialista para 2019, con la abstención del grupo municipal de Ciudadanos, que ha perdonado por dos veces consecutivas el pertinaz y casi completo incumplimiento de los pactos suscritos por ellos y el PSOE desde hace tres años. Al oportunismo, o tal vez a la ignorancia de las “naranjitas”, no le importa, por lo que se ve, sucumbir ante la inoperancia del gobierno del PSOE que lleva ya la friolera de dieciséis años ¿gobernando? en el Ayuntamiento de Segovia. Segovia va para atrás con semejante “desgobernanza”, y eso lo confirman los datos de población, economía y empleo de nuestra ciudad.

Lo primero que hay que decir es que aprobar los presupuestos para el año actual el día 11 de marzo, implica un imperdonable retraso de más de tres meses, teniendo en cuenta el periodo de exposición pública, aparte de las elecciones y relevo en el consistorio previsto a mediados de año, lo que seguramente supone que se han perdido unos meses preciosos para poder llevar a cabo los proyectos incluidos en el mismo, lo que les confiere una efectividad puramente cosmética de cara a las elecciones. Es decir, una tomadura de pelo más a los contribuyentes de Segovia. Emplazo al paciente lector a estas fechas del año que viene para comprobar el grado de cumplimiento de estas “promesas electorales”.

Los impuestos y tasas municipales de la ciudad de Segovia no han hecho otra cosa que aumentar la presión fiscal de los sufridos contribuyentes segovianos. En los dieciséis años que llevan los socialistas al frente del Consistorio segoviano, han conseguido más que duplicar la recaudación fiscal y entre 2015 y 2019 el presupuesto de ingresos y tasas ha pasado de 39.983.000 euros a 44.499.000 euros, esto es más de cuatro millones y medio de euros en cuatro años, que en términos porcentuales es un 11,3%, muy por encima de la subida del coste de la vida representado en el IPC publicado por el Instituto Nacional de Estadística. De esta forma Segovia se ubica en el 7º lugar de las capitales de provincia con mayor fiscalidad municipal per cápita de España, situación que contrasta con la penuria de los servicios recibidos y el estado general de la ciudad.

Resulta llamativo que, a pesar de semejante sangría fiscal, las inversiones propias municipales vayan descendiendo paulatinamente, año a año, hasta situarse en un presupuesto para 2019 que no llega a cinco millones y medio de euros, el más bajo en todo el mandato corporativo. Además, en ese presupuesto dos millones y medio de euros se destinan al único edificio del afamado CAT de incierto futuro (que ya lleva 28 millones de euros gastados desde que se produjo semejante ocurrencia del gobierno socialista) y 769.521 euros se asignan a pagar el resultado adverso de una sentencia sobre la expropiación de los terrenos del futuro Instituto de San Lorenzo. De esta forma no llegan a 2,2 millones de euros para realizar las inversiones que precisa la ciudad.

Curiosamente, para distribuir tan exiguo remanente inversor, se ha aplicado el resultado de los célebres “presupuestos participativos” (en los que tan sólo participaron el 3% de los segovianos), en proyectos escasamente definidos como los dos ascensores de la calle Gascos y San Millán (no se conoce el detalle de los mismos y solamente unas cifras de 480.000 euros y 320.000 euros, pero no si con tal proyecto va a quedar resuelto el remate de la calle Gascos con la plaza de la Artillería o por dónde va a ir el ascensor hasta el Paseo del Salón), se prorratea una cantidad homogénea y enigmática de 14.285 euros entre una docena de barrios de la ciudad a proyectos que no están cuantificados y ni se sabe si con esas cifras tienen suficiente asignación presupuestaria. Se echan en falta demasiadas partidas necesarias para resolver las muchas asignaturas pendientes endémicas de la ciudad, como adecentar el eje entre la Catedral y el Alcázar frecuentado por más de un millón de visitantes (con cableado colgado de las fachadas de La Canongía, el alcantarillado sin funcionar, deficiencias en las canalizaciones de aguas limpias y saneamientos, sin servicio de gas natural, firme y aceras intransitables, estado de abandono de la canalización subterránea del Acueducto, etc), un plan con adecuada asignación presupuestaria para resolver las carencias de todos los barrios de la ciudad en materia de obras y servicios, eliminar las barreras arquitectónicas en edificios y vías públicas, aplicar el plan de racionalización y ahorro energético del alumbrado público, iniciar la restauración del Teatro Cervantes (hoy convertido en solar), depuración del agua que bebemos los ciudadanos, mejora y dotación de suelo empresarial, apertura del parking de José Zorrilla, entre otras muchas necesidades de la ciudad acumuladas en estos últimos dieciséis años.

En el apartado de gastos corrientes (personal, generales, intereses y subvenciones) se produce un incremento anual desmesurado, desde los 49 millones de euros incurridos en el año pasado y los 55,8 millones de euros presupuestados por tales conceptos para el ejercicio actual, es decir, 6,8 millones de euros a mayores, que representan un crecimiento del 13,8%, que denota la ausencia de buena administración y la abundancia de colchones presupuestarios.

En definitiva, estos presupuestos no son los que necesita la ciudad, se quedan bastante cortos en inversiones municipales, son demasiado pródigos en gastos corrientes, resultan excesivamente gravosos para los contribuyentes y además llegan demasiado tarde. Triste espectáculo el del último plenario.