F. Muro de Íscar – González, Guerra, Solchaga, Sánchez

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A poco más de 100 días de las elecciones europeas, autonómicas y municipales, Pedro Sánchez ha conseguido, otra vez, lo que parecía imposible: que no le entiendan ni los suyos y dar cancha a PP y Ciudadanos. Alfonso Guerra dijo aquello de que “el que resiste, gana” y Sánchez sigue al pie de la letra -en eso, solo en eso- la doctrina guerrista. No en balde su reciente libro se llama “Manual de Resistencia”. Pero ahora, mientras demoniza el pacto de la derecha con los más de derechas y olvida el suyo no solo con los independentistas catalanes sino con Bildu y compañía, ha dado un paso más aceptando un mediador en una mesa de igual a igual con los independentistas catalanes. Todo para que le aprueben los Presupuestos y le permitan “resistir” un rato más, unos días más, unas semanas más en el poder. A cualquier precio. No es de extrañar que hasta los suyos estén confundidos y perplejos. Y que los rivales aprovechen este nuevo paso en falso.

Felipe González dijo no hace mucho que el artículo 155 se debió aplicar mucho antes, en 2014, cuando Artur Más convocó una consulta ciudadana sobre el futuro de Cataluña. Y aunque ha reconocido el esfuerzo de diálogo del actual Gobierno, el ex presidente que consolidó la democracia y los derechos ciudadanos en España, dijo cuando las cosas estaban mejor que ahora, que “nadie quería aplicar el 155 y ahora todos creen que hay que aplicarlo”.

Alfonso Guerra, siempre claro, sin pelos en la lengua, ha dicho que “España está en riesgo de autodisolverse por el independentismo” y que este PSOE no es “el nuevo PSOE” sino “otro PSOE”. El que fuera vicepresidente del Gobierno y azote de Suárez, echa en cara a Sánchez que no convocara elecciones inmediatamente de ganar la moción de censura, como prometió. Y aunque reconoce que los problemas políticos deben resolverse con política, afirma que el intento de “golpe de estado” independentista -no tiene duda de que lo fue- debe resolverse ahora en las instancias jurídicas en las que está.

Carlos Solchaga el todopoderoso ministro socialista de hace unas décadas tampoco ha callado: “Mariano Rajoy, de quien está de moda hablar mal, acertó cuando intervino la Generalitat y simultáneamente convocó elecciones autonómicas* pero me temo que la próxima vez que se recurra al 155 deberá hacerse con una vocación más duradera, interviniendo la televisión, la educación y una serie de ámbitos en los que ha habido un abuso de competencias por parte del Govern”.

González, Solchaga y Guerra. Y al otro lado, en el “otro PSOE”, Sánchez. Su decisión, tras muchos intentos de diálogo infructuosos, se toma, además, en vísperas de un juicio decisivo para la democracia española. En el momento más inadecuado. Debilita sus fuerzas y fortalece a los que van a ser juzgados. Zapatero, que hizo algunas cosas bien, no muchas, dejó el nivel de incompetencia muy alto. Pero es difícil pensar que en el futuro pueda haber un peor presidente del Gobierno que Pedro Sánchez.