Francisco Puch – El felón

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He leído en un periódico de tirada nacional las manifestaciones que un político ha hecho sobre el actual presidente del gobierno: “La felonía de Sánchez…”, y como no estoy muy versado en la lingüística española, no queriendo hacer una interpretación errónea sobre los vocablos castellanos “felón” y “felonía”, he echado mano del Diccionario de la Lengua española que dice: felón, falso, traidor, capaz de cometer actos viles en que hay engaño, traición o cobardía. = Canalla. Felonía= acción propia de un felón.

Ignoro si el presidente del gobierno, al no tener un máster cualificado, o alguien de los que le secundan en las tareas de gobierno, ha alcanzado a medir la palabra que ha venido a aplicar el político en cuestión, en relación con la actitud de don Pedro, al desautorizar a los Jueces y la Justicia, o en relación con el pretendido expolio que quiere hacer de la tumba de un muerto, para lo cual quiere cambiar por decreto, como hacía el dictador, esa nefasta ley de la memoria histórica, que desde hace años vengo en calificar como Ley de la Venganza Histérica, ordenando el cierre del lugar donde el Jefe del Estado pueda ser enterrado por segunda vez. Si lo entierran en Mingorrubio no podrán enterrar a nadie más, puesto que el Cementerio tendría que ser cerrado; y si le entierran en mi pueblo, ya no me podrán enterrar a mí, a pesar de tener comprada la tumba, porque el cementerio tendría que ser cerrado.

No sabemos si lo de la felonía viene por una cosa o por la otra, o tal vez por ambas y muchas más que están ocurriendo en nuestro Estado de Derecho, por culpa de un gobernante felón en boca del político antes citado.

En cuanto a la modificación de la Ley de la Venganza Histérica, no parece de aplicación más que para los personajes que en aquella nefasta guerra civil estuvieron en el bando de los vencedores, pues las calles de muchos pueblos y lugares de España tienen nombres dedicados a las personas de las izquierdas y nadie entra a sustituirlos, como por ejemplo en Leganés con los nombres del General Juan Negrín, de Francisco Largo Caballero, de Dolores Ibarruri, de Julián Grimau, o en Madrid con la Avdª. de Pablo Iglesias, por citar algunas. Me da que la tal Ley no es igual para comunistas, que para los demás.

Esto me trae a las mientes aquel suceso del pueblo en el que un paisano le dice al otro: Oye tú que ha llegado el comunismo, así que a repartir la hacienda, como tú tienes diez burros, cinco son míos y cinco son tuyos; coño pues no me parece mal; así que como tú tienes veinte vacas, diez para ti y diez para mí. Ni hablar macho, ni hablar, que el comunismo es sólo “pa” burros.

De cualquier forma lo que parece increíble en un Estado de Derecho de un País serio como España, es que el proyecto “estrella” de su gobierno sea el desenterrar a un muerto, en lugar de ocuparse de los graves problemas de los vivos a los que se está hundiendo en la miseria por sus malos gobernantes.

Tal vez, algún día, cuando con los años les haya llegado a estos bisoños gobernantes la madurez intelectual, lleguen a preguntarse a sí mismos: ¿qué pensarán nuestros hijos del mal uso que hemos hecho del poder que hemos tenido?. Es penoso, pero tal vez sus propios hijos vengan a condenar sus acciones. ¿Habrá sido bueno mi padre, o sólo habrá sido un vanidoso felón? Es un decir.