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En tenis de alta competición, el sistema de eliminatoria directa es altamente eficaz para su objetivo final (vender) por la importancia máxima de ganar en cada partido. En cambio, en tenis de formación, que debe ser utilizado como vía de crecimiento y desarrollo personal, este sistema no es precisamente el más recomendable, generando en los jugadores malos ratos, actitudes negativas y provocando demasiados abandonos prematuros.

Voy a suplantar a Gerard Piqué aportando ideas para cambiar el tenis (el de formación) y colocar la importancia de la victoria en un plano menos relevante. Para empezar, echo de menos competiciones por equipos. Una liga autonómica, por ejemplo, de todos contra todos, desde categoría alevín. Cada equipo tendría cuatro jugadores y se cruzarían en partidos con los del otro equipo según ranking (otra idea nefasta del sistema actual) y un partido de dobles. Gana el equipo que consigue tres de los cinco puntos que aporta cada partido.

Este sistema superaría importantes debilidades del actual y, así, el jugador formaría parte de un equipo; se diluye la trascendencia de la victoria; tampoco te eliminarían y el fin de semana siguiente podrías jugar otra vez; además, aportaría más posibilidades de que un entrenador viaje con el equipo, ya que con el sistema actual es imposible que el entrenador pueda seguir a sus jugadores cuando uno puede estar jugando en Madrid y otro, el mismo día, en Albacete.

También habría que darle una vuelta a los torneos individuales. Sin renunciar a que algunos mantuvieran el formato actual de eliminatoria directa, se podrían diseñar torneos al estilo de las finales del Circuito Mundial de Tenis (la antigua Masters Cup), formando grupos de cuatro jugadores, jugando todos contra todos y clasificándose el primero o los dos primeros, dependiendo del número de jugadores en el torneo. A partir de ahí, ya sí, se diseñaría un sistema de eliminatoria directa. De este modo, un jugador se aseguraría un mínimo de tres partidos, independientemente del resultado y reduciendo, por tanto, la importancia vital de la victoria.

“Cuando conseguí la meta de tener los cuatro Slams a la vez sentí mucho alivio, pero no me sentí realizado. Creo que no fui capaz de disfrutar el camino porque estaba obsesionado con el objetivo”. Novak Djokovic.