En el recuerdo

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“Podía haber vivido muy bien del atletismo, pero nunca pidió dinero a nadie por entrenar”. Lo contaba un atleta al que dirigió a lo largo de veinte años. Era su forma de definir la trayectoria de Isaac Sastre Rivera. Aquel que cuando era joven, superaba por muy poco los veinte años, comenzó a interesarse por métodos y sistemas en el atletismo, y no abandonó el aprendizaje hasta que la visita prematura de la muerte, único obstáculo de los 3.000 que había podido superar hasta entonces, diseñó su punto y final.

Durante cuarenta años estuvo dedicado Isaac a la enseñanza del atletismo, -él había sido atleta ‘ejerciente’’ muy poco tiempo-, y en ese camino estuvo acompañado de un número de atletas que esas mismas fuentes estiman en medio millar. Cierto que en los años 70 del pasado siglo, entrenadores nacionales en Segovia, cuyo título tenía Isaac, no había. Fue en el ‘Joaquín Blume’ donde realizó su grandísima labor.

El pasado domingo, recordando a Isaac, el club del que él fue presidente, lugar que si no se hubieran dado circunstancias excepcionales, no habría ocupado nunca, pues le ‘aturdían’ los despachos, organizó un homenaje atlético-deportivo, donde estuvieron atletas jóvenes muy jóvenes y veteranísimos, tanto de aquí como llegados de otros lugares. También directivos, al frente el presidente de la Federación Española, que con su presencia no hizo más que refrendar la personalidad y sapiencia de Isaac en el campo del atletismo.

Acierto total de los actuales directivos del club en la organización del evento y añoranza para quienes le conocimos, le tuvieron como entrenador y/o disfrutamos de las conversaciones del erudito. Era merecedor del homenaje, y de ahí que muchos de los alumnos que crecieron con Isaac, se acercaran a las pistas de La Albuera para mostrar lo mucho que el técnico hizo desde el atletismo por el deporte.

El bueno de Isaac habría visto la reunión atlética desde cualquier rincón, sin exhibirse. No era político.