Emilio Montero Herrero – Hay otro feminismo

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Es curioso que hayamos inventado el término feminismo para definir la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, cuando no hay términos equivalentes para la lucha por la igualdad de derechos en otros ámbitos. Por ejemplo, el que niega la igualdad de derechos entre personas de razas diferentes es un racista, pero el que la defiende no se le llama de una manera determinada, sino que simplemente es lo normal. De cualquier forma, lo que es cierto es que existen pocas palabras que susciten tanta polémica como la palabra feminismo sobre lo que significa tal igualdad.

Hace unos días se celebraba el día de la mujer, un homenaje super merecido. Pero confieso con toda sinceridad, y probablemente me tilden de no sé qué cosas, que lo que vi y escuché en buena parte de ese día y en días posteriores tenía que ver muy poco con la dignidad y la maravilla de la mujer, de su grandeza inmensa.

Debemos condenar enérgicamente toda clase de violencia con las mujeres, pero también es necesario denunciar la manipulación que el feminismo radical está queriendo imponer con la ideología de género y con la utilización de las muertes de mujeres por violencia, queriendo dar a entender que la mujer está oprimida por el hombre en todos los terrenos y sobre todo en la familia y la maternidad.

Este feminismo poco tiene que ver con las mujeres y sus derechos y mucho con el asalto al poder de una izquierda que conocedora de su fracaso histórico ahora se disfraza de mujer.

El feminismo se enfrenta hoy a un enemigo que no existe, inventado, una falsedad. Llama a librar una batalla que no ha lugar porque las mujeres hoy en España no necesitan leyes específicas para alcanzar derechos que ya tienen reconocidos por las leyes en vigor. Lo que necesitan es que se apliquen las existentes y que se apliquen bien.

Para empezar, la manifestación del 8 M fue convocada por el poder. Las huelgas se convocan contra el poder. Cuando el que convoca las huelgas es el que manda, lo podrás calificar como quieras, pero huelga no, en todo caso se podría llamar cierre patronal. Además se convocaba bajo un manifiesto realmente chocante en el que se mezclaba el feminismo con la lucha contra el capitalismo.

Si se hubieran molestado los que animaron a acudir a esa manifestación y hacer huelga ese día en consultar los informes de Naciones Unidas, sobre donde se encuentran las mujeres más oprimidas, más maltratadas, más violadas, más agredidas y más asesinadas, hubieran comprobado que es justamente en los países que tienen una querencia ideológica más próxima a algunos de los que se dieron cita en esa manifestación. Y que donde la mujer es más libre, donde goza de más derechos, de más capacidad de elección es precisamente en los países capitalistas occidentales.

¿De verdad cree alguno de los que se manifestaron ese día que por lo que hay que protestar es la situación de la mujer en España?. ¿Alguno se ha molestado en analizar algún dato, para comparar cómo está la mujer en España en relación con otros países?. Pues resulta que los datos lo que dicen es que España es el quinto mejor país del mundo para nacer mujer, que España es uno de los países del mundo donde menos agresiones sexuales a mujeres y asesinatos por violencia doméstica se producen y que España es uno de los países con más mujeres directivas y uno de los países donde más igualdad real existe entre hombres y mujeres. Lo que muestra que detrás de tanta protesta hay muy pocos datos racionales y muchas consignas y propaganda, como lo de la brecha salarial, cuando en España está garantizado desde el año 1981 que una mujer cobre lo mismo que un hombre por el mismo puesto de trabajo.

Por otra parte, ¿Está a favor de las mujeres quien agrede a otras mujeres, algunas niñas, por no estar de acuerdo con sus planteamientos, como sucedió ese día por no ponerse el lazo morado? Estas son las de “yo si te creo”. ¿O están a favor de las mujeres los partidos que convocaron esa manifestación, que son los mismos que rechazan la prisión permanente revisable para los psicópatas violadores de mujeres?

También debemos considerar las nuevas leyes de “igualdad” y de violencia de género, que están quebrando el derecho fundamental de igualdad ante la ley que recoge la Constitución Española en su artículo 14: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social”. Situación más alarmante aún en la medida que estas leyes rompen el principio de presunción de inocencia de los hombres, que se pueden ver indefensos, criminalizados y estigmatizados socialmente por una simple denuncia, antes siquiera de ser determinada su veracidad.

Teniendo en cuenta, además, que un noventa por ciento de las mujeres son madres, esposas, novias o mujeres que viven plenamente identificadas con su rol social, esta la ley se vuelve discriminatoria con el estamento social, causando un caos en la convivencia.

Lo más grave, no obstante, es que estas leyes han resultado ser un fracaso a la hora de erradicar el mal que pretenden combatir: los asesinatos de mujeres no han disminuido.

Para lo que sí han servido es para sufragar con millones de euros públicos a numerosas organizaciones vinculadas a la izquierda y el feminismo radical, que siguen cómodamente expandiendo su ideología amparándose en la defensa de la mujer.

El feminismo lucha por la igualdad entre hombre y mujer; está muy bien, pero que no se vengue contra el hombre acusándole de un machismo prepotente y que es condenable siempre. Ante todo todos somos personas iguales; a iguales hechos delictivos mismas penas.

Siempre ha habido y habrá personas de ambos sexos, que roben, asesinen, violen o maltraten al prójimo. Y es esencial que la justicia actúe, pero lo que no podemos permitir bajo ningún concepto es que la Ley sea un instrumento con fines de adoctrinamiento político o social.

Leonor Tamayo, presidenta de Women of the World, ha declarado que el 8M no representa a muchas mujeres y que por eso no secundaron una huelga que consideraban política e inundaron las redes sociales con frases como estas: “No necesito que ningún colectivo en pelotas hable por mí” o “No necesito un día absurdo para reivindicarme”.

Leonor Tamayo también afirmó que “los manipuladores de la opinión pública han dibujado una realidad inventada sostenida en medias verdades o, directamente, en falacias, datos manipulados y mentiras, creando la ilusión de que las mujeres estamos sometidas a una tiranía violenta, que no somos libres ni iguales a los hombres, y que terribles peligros nos amenazan cada vez que pisamos la calle. Todo ello para justificar dos cosas: su chiringuito de subvenciones y la aprobación de leyes que limiten nuestra libertad”. “En España las mujeres no estamos en situación de inferioridad ni discriminación. Es más, muchas personas empezamos a sentir que los que están siendo discriminados por la ley son los hombres”.

Con todo esto, ¿quiero decir en estas líneas que las mujeres en nuestro país no sufren algún tipo de discriminación? Por supuesto que no. ¿Significa esto que las mujeres no tropiecen en su vida laboral con muchísimas dificultades?, por supuesto que no. Para empezar, las mujeres por cuestión meramente fisiológica resulta que tienen hijos, y es absolutamente cierto que este país como en todos los países del mundo sigue habiendo mujeres que no encuentran la manera de compatibilizar su vida familiar con el trabajo, porque quieren una vida profesional y ser madres a la vez. Y los políticos en vez de echarse las manos a la cabeza organizando manifestaciones, más les valdría trabajar para buscar soluciones, como que tengan libertad para elegir trabajar menos horas para dedicar más tiempo a su familia si así lo desean, poder usar el teletrabajo, guarderías, etc. Igualmente aplicable a los padres, por supuesto. Y sobre todo, es fundamental la formación de los jóvenes en valores y en el respeto mutuo.