César Arcones – Dónde estabas entonces

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Les recomiendo que vean el programa del jueves por la noche en La Sexta: «Dónde estabas entonces» hizo un maravilloso repaso a esa década, muchas veces ninguneada por la movida de los 80 y el impacto del cambio de siglo en el 2000.

Coincidencias de la vida, estas semanas he estado viendo (una y otra vez) partidos de esa década. Es posible que desde fuera no pueda llegar a entenderse esta dosis de adicción, este pequeño grado de masoquismo ni que científicamente pueda demostrarse si los que pertenecemos al fútbol sala poseemos una enzima capaz de activarnos de ese modo, aunque se nos siga llamando ‘los del fubito’, se piense que somos privilegiados por entrenar siempre calentitos en pabellón (a más de uno le mandaba conmigo para que lo comprobara personalmente) y que hemos llegado a este deporte porque, simplemente, no valíamos para el fútbol.

La primera sensación que me ha producido este viaje en el tiempo es que estamos en universos paralelos o que, simplemente, se trata de otro deporte. Cajasegovia, Marsanz Torrejón, Interviú Boomerang, Caja Castilla La Mancha y posteriormente Talavera, Pozo Murcia, Lepanto Zaragoza…

Jugadores ‘normales’, con pelos en las piernas, camisetas de talla única e incluso alguno con barriguita, pero con un talento descomunal. No voy a abrir el melón para debatir si cualquier tiempo pasado fue mejor, porque renunciar al progreso y a los avances tecnológicos me parecería de necios, pero sí que albergo más dudas sobre si en esa evolución hemos priorizado con el mejor criterio.

Será nostalgia, pero personalmente me gusta más ver en el banquillo a un entrenador dirigiendo en chándal, jugadores con calcetines cortos, porteros mostrando su repertorio de latigazos, simulando a los Vujovic o Portner de esa inolvidable Metalopastika Sabac, levantando motas de pintura de la línea de medio campo porque no se permitía cruzar a la cancha contraria directamente, y conectando con Serpa, Riquer, Marcos, Paulo, Agustín, capaces de silenciar un pabellón cuando controlaban el balón bajo su planta, cierres como Carosini, Orol, Lorente, Chico Lins o Santi con esa estela de emperadores que siempre les acompañaba…y muchos jóvenes jugándose los cuartos con jugadores consagrados a base de trabajo y compromiso.

Mi merecido homenaje y reconocimiento a todos los que lo hicisteis posible. Gracias y ojalá en un plazo corto de tiempo podamos volver a vivir lo que un día nos cautivó para siempre al igual que la Insurrección de Manolo García y Quimi Portet.