Asociación Centaurea – EL Refugio Regional de Fauna de El Espinar

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Cuando el Congreso de los Estados Unidos creó, hace ya casi 150 años (el 1 de marzo de 1872), el primer Parque Nacional del mundo (el de Yellowstone), se sembró la semilla de un modelo de conservación de la Naturaleza que por imitación se extendió por el planeta. En cada país se decidió conservar un pequeño porcentaje de su territorio para dedicarlo a la conservación de sus valores naturales más sobresalientes, dejando el resto para uso prácticamente libre. Así pues, en la mayor parte del territorio, el que no estaba protegido, se podía talar, quemar, roturar, cultivar, explotar, edificar, destruir, reconstruir, fabricar, vallar,…en fin, casi cualquier uso para el desarrollo de las actividades económicas, y en donde la conservación del medio ambiente no era en absoluto una prioridad.

El territorio de la mayoría de los países quedó, pues, dividido en dos: una pequeña parte reservada como “santuarios” de naturaleza bajo diversas figuras de protección y el resto dedicado a las convencionales actividades económicas.

Hace algo más de 30 años la prestigiosa revista Quercus criticaba con fundamentados artículos este modelo de conservación de la Naturaleza, esa, digamos, “política de escaparate”. Y era una crítica sólida y muy razonada, pues lo cierto es que la Naturaleza no entiende de fronteras o límites de parques o reservas (los “santuarios” a los que nos referíamos en el párrafo anterior), eso límites que sólo existen, a efectos administrativos, en el papel. En consecuencia, pese a la teórica protección en esos “santuarios”, la biodiversidad sufrió un tremendo golpe al ser arrasados o severamente modificados hábitats enteros situados fuera de las zonas de protección pero fundamentales para la fauna y la flora. Cierto es que, aun siendo criticable este modelo, se protegía al menos una mínima parte de parajes de altísimo valor de nuestro patrimonio natural.

Pese a que en otros países se ha producido una evolución hacia modelos de protección de la Naturaleza más acertados y basados en criterios científicos más amplios e integradores, en nuestro país somos todavía testigos de fuertes presiones para que la parte minoritaria de nuestro territorio protegido deje de serlo y sea entregado a los usos convencionales que se permiten en la gran mayoría del terreno que no goza de esas protecciones. Así, hay presiones para intentar cazar en el Parque Nacional de Cabañeros, para disminuir la superficie del de Aigües Tortes, para seguir explotando los acuíferos en Doñana y Daimiel, etc. Son algunos ejemplos en nuestros mismísimos parques nacionales. Pero hay muchos más fuera de ellos.

En Castilla y León, en Segovia, tenemos el triste caso de la reciente desprotección del Refugio Regional de Fauna de El Espinar (montes de utilidad pública de la Dehesa de la Garganta, Cabeza Reina y el Baldío) donde se pretende también construir un hotel de lujo y la creación de nuevos cotos de caza.

El citado Refugio Regional de Fauna fue inicialmente creado como refugio de caza con finalidad zoológica mediante Resolución de 9 de noviembre de 1972, de la Dirección del Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza, (el antiguo ICONA), con la denominación de “Refugio de Caza de El Espinar”. Es necesario reiterar que lo que se decidió en origen fue la creación de un refugio de caza con finalidad zoológica y por lo tanto que ese terreno tuviera una condición de no cinegético.

Pese a ello, de forma totalmente incomprensible, la Junta de Castilla y León decidió en octubre de 2017 decretar la supresión de la figura de Refugio Regional de Fauna, decisión que conllevó la desprotección de la zona a efectos cinegéticos.

Precisamente la Ley de Caza de Castilla y León de 1996 prohibió la caza en el Refugio de Fauna de El Espinar para preservar las especies catalogadas. La ley crea la figura de los refugios de fauna como terrenos no cinegéticos, en los cuales “la práctica de la caza está prohibida” (art 26), salvo para efectuar controles motivados.

La finalidad de los refugios de fauna es la de “preservar y conservar las especies catalogadas singularmente amenazadas en la Comunidad” (art. 27). Su Administración corresponde a la Consejería, y los titulares de derechos cinegéticos existentes en los terrenos tendrán derecho a ser indemnizados por la privación de aquellos.

En su desarrollo, fue aprobado el Decreto 83/1998 sobre terrenos cinegéticos, que regula los Refugios de Fauna estableciendo que: “Los Refugios de Fauna son áreas, declaradas como tales, por su especial importancia para determinadas especies de la fauna silvestre, cinegéticas o no cinegéticas”. (art. 40). Y “(…) son los Refugios de Fauna de carácter permanente, declarados como tales por razones de índole biológica, científica o educativa, para la conservación de determinadas especiales catalogadas singularmente amenazadas” (art. 42). Para su creación es necesario presentar “una Memoria en la que se expongan las circunstancias que hacen aconsejable la constitución del Refugio, así como las finalidades perseguidas” (art. 44). Son declarados mediante Decreto de la Junta. Su gestión corresponde a la Consejería.

De la lectura anterior se deduce que existieron motivos para declarar el Refugio de Fauna El Espinar. Motivos de índole biológica y científica y que se hizo porque era precisa la conservación de determinadas especies singularmente amenazadas.

Todos somos conscientes de los altísimos valores naturales que posee la Garganta del Río Moros y montes aledaños, donde existe una colonia de buitre negro y buitre leonado y también nidifica el águila imperial ibérica, endemismo de la Península Ibérica y en peligro de extinción. Se da igualmente la presencia de la arisca cigüeña negra, también en peligro de extinción. Además de actuar de reservorio de especies cinegéticas, es hábitat de otras especies como águila culebrera, azor, halcón peregrino, aguililla calzada, milano real, gavilán, alcotán, cárabo, etc. Por ello se declaró en febrero de 1988 la Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) de El Espinar incluida en la Red Natura 2000 de la Unión Europea, posteriormente ampliada a ZEPA “Sierra de Guadarrama”, que también está declarada Zona Especial de Conservación (ZEC). Existen además numerosas especies de mamíferos, invertebrados, muchas de ellas también protegidas. En lo vegetal estos parajes son también de importancia al contener interesantes representaciones de tejo, acebo, narciso silvestre, etc.

Y eso no es todo, por sus extraordinarios valores ambientales, la superficie que integra el ahora desaparecido Refugio Regional de Fauna de El Espinar se encuentra incluida, una parte, dentro del ámbito del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y, otra parte, dentro del Parque Natural Sierra Norte de Guadarrama.

Paradójicamente para llevar a cabo esta supresión del Refugio Regional de Fauna, la Junta de Castilla y León alegó que el paraje está más protegido ahora que antes, al estar, como decíamos, dentro del citado Parque Natural, y del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y que, en consecuencia, la figura de Refugio Regional de Fauna carecía de sentido.

Nada objetaríamos si con esta acción de supresión del Refugio Regional de Fauna la protección de estos montes se hubiera mantenido o aumentado, pero más parece una estratagema para que su desprotección a efectos cinegéticos dé vía libre al establecimiento de varios cotos de caza en lo que antes era un Refugio de Caza, y permita, eso sí de forma reglada, la actividad cinegética donde antes no tenía base legal.

La caza no es un uso cualquiera, es un uso con gran impacto sobre la fauna amenazada y sus hábitats, hasta el punto que en la ley que regular los parques nacionales, la máxima figura de protección a nivel estatal, la caza está expresamente prohibida por las repercusiones que tiene sobre los procesos naturales y por su impacto sobre el uso público.
La supresión del Refugio Regional de Fauna, previamente denominado Refugio de Caza, no se entiende por razones científicas, razones que la Junta de Castilla y León nunca ha aportado. Sólo se hace por favorecer los recurrentes intereses de una pequeña parte de la población en detrimento de los valores naturales comunes. Entristece comprobar la incapacidad de nuestros dirigentes para defender el bien común y su falta de voluntad para, no ya incrementar, como sería necesario dado el creciente deterioro del medio ambiente a nivel global, sino al menos mantener los niveles actuales de protección de la Naturaleza.

Así, el pasado 26 de abril el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) de Segovia publicaba el Anuncio de Información Pública del Expediente del Procedimiento de Constitución del Coto de Caza SG10591 en El Espinar, dentro de los montes Cotera de León y Las Mesas del Puerto (Montes de El Baldío), pertenecientes a la Mancomunidad de Ciudad y Tierra de Segovia. Y, más recientemente, en el BOP de 28 noviembre pasado se ha anunciado el Expediente de Ampliación del Coto SG-10338 a costa del Monte de Utilidad Pública nº139 conocido como Cabeza Reina, que pertenecía al Refugio Regional de Fauna.

Nosotros no somos los últimos destinatarios del disfrute de los valores naturales de los montes de El Espinar. Sólo su conservación con miras a largo plazo asegurará que esos valores puedan ser disfrutados por las generaciones venideras. Es por ello que hay que dotarlos de la mayor protección posible, más aún dada la incertidumbre que los nuevos usos generan y dada la creciente concienciación de la sociedad española de la necesidad de incrementar la protección del medio ambiente.

En consecuencia, la decisión más inteligente que podría tomar la Junta de Castilla y León sería la de recuperar la figura de Refugio Regional de Fauna para esos montes, excluyendo por tanto el uso cinegético en esos terrenos como venía sucediendo desde 1972, para que el Gobierno regional pueda ser coherente con su pretendido objetivo de la mantener la protección integral de la biodiversidad de la zona.