Santiago Sanz Sanz – Ahora que vamos despacio… cantemos la cancioncilla

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El seguimiento de la actualidad política viene evidenciando una relación de hechos que a simple vista podría sumar perfectamente una más de las estrofas surrealistas que encadenan la canción “ahora que vamos despacio, vamos a contar mentiras…”. Llevan los acontecimientos mostrando lo mucho de hay de disparate en este mundo político cambiante. Tanto, que hay algunos asuntos ciertamente preocupantes en los que parece que cuarenta años después, se le ha dado la vuelta completa a la tortilla; si por “el mar” de la canción corrían “las liebres”, por la universidad y las calles del siglo XXI parece haber vuelto la violencia. Cuál es la diferencia podrán preguntarse; pues recordando aquellos años ochenta, el origen de “aquella” procedía de la incapacidad que mostraban los jóvenes de la ultraderecha para adaptarse a la nueva realidad política ¿Recuerdan a los engominados que patrullaban los campus universitarios? Hoy, sin embargo, “las patrullas de la porra universitaria y de la moral callejera” son nacionalistas o de ultra izquierda (o ambas a la vez) que se muestran incapaces de tolerar que en el “templo del debate y la libertad de opinión” puedan plantearse diferentes propuestas. Al monte se han echado las sardinas respondiendo según dicen, a una presunta alarma antifascista, aunque por sus métodos lo que están evidenciando es una cosa muy distinta… démosle a la estrofa algo de entonadilla.

La otra noche pudimos ver una deprimente y descorazonadora síntesis del estado real de la Nación en el debate de “segundos y segundas en el escalafón”. Aunque no estaban todos los que eran, al menos en apariencia, se sobrerepresentó la presencia de los nacionalistas como viene siendo tendencia. Sorprendió en el debate el personaje de la Esquerra con su forzado tono de estadista y aplicó en cada una de sus propuestas la siguiente coletilla: “Independientemente de la bandera que se lleve en el corazón o la que se tenga colgada en el balcón” ¿a quién no le van a gustar toda esa altura de miras y esas propuestas populistas? Pero la propia gestión de Esquerra en Cataluña con el total de su ciudadanía, pone en evidencia el surrealismo y el peligro de su mentira. Y si ese ciruelo de ERC apareció cargado de manzanas pretendiendo dar el pego, enseguida se le vio la patita de lobo debajo de la piel de cordero; sobre todo cuando le salió el premeditado discursito de apoyo (como portavoz de Bildu que es) a los pro-etarras de Alsasua presos … y así, con tanto apedrear al ciruelo se le cayeron las nueces al suelo. Por cierto, sigo pensando que es tan desproporcionada la sobrerrepresentación con la que Rufián nos castiga, como la sobreactuación de su redundante presencia y su zafia ironía.

Como es habitual, no hay mejor recolector de nueces que el PNV también sobrerrepresentado. Marcó el territorio de la exclusividad, de la que solo hace gala el que se sabe único propietario de algo. Alegó e insistió tanto en su propio terreno, que más que dejar claro que “Euskadi no es un parque temático”, pareció que hablaba de “un cortijo bien administrado”, y como sospechábamos todos; “por el Gobierno del Reino bien financiado ”…

Con tanto ruido por el acarreo de las nueces, salió la ministra creyéndose la dueña del peral, y quedó sometida a un fuego cruzado de pedradas que terminaron destrozando todo el melonar, aunque a esa altura no quedaba nada claro de quién era la propiedad, si de ella o de los dos primeros de los que hemos hablado ya.

Metida en el papel de la canción de la mentira y aprovechando la coyuntura, pegó Montero más de una pedrada con tino, ganando bastantes puntos en el descuento para quedar finalmente como el tercer consorte o socio potencial de la viuda del Gobierno…

“Cuatro en lidia” quedaron entonces para Arrimadas y Álvarez de Toledo. Como esta última se cegó (con insistencia) en dar estocadas pinchando en el duro hueso de los asuntos de género, dejó para la primera todas las cuestiones del toreo.

Se empleó bien Inés en dar más de un pase de pecho y capotazos a diestro y siniestro, proponiendo indistintamente desde la zona liberal a los medios socialdemócratas del albero, pero… finalmente estamos en campaña y yendo despacio o deprisa, en mayor o menor medida, a todos se les suele ver el plumero.

En general, con todo ese espectáculo que dieron, no hicieron otra cosa que generar mucho más recelo. Solo nos queda esperar los otros debates y los futuros acontecimientos. De momento nos dejaron la visión de un panorama político como el de aquella vaquilla de Berlanga, agonizante en los últimos resuellos y la imagen de una España con toda la fruta por el suelo… tralará.