Pablo Martín Cantalejo – La iglesia de San Andrés, actualidad

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Acabamos de dejar atrás la Semana Santa, sentida y vivida, con altibajos, por muchos creyentes, y parece oportuno destacar la actualidad que durante ella ha tenido la iglesia parroquial de San Andrés, ubicada en el corazón del histórico barrio de Las Canonjías. Un templo aún desconocido en su interior por la mayoría de los segovianos, aunque su atractiva imagen exterior, en su mezcla de románico y mudéjar, sea contemplado —y muy fotografiado— diariamente por los miles de turistas que caminan con dirección al Alcázar.

La actualidad del templo en estos días se ha debido a la iniciativa de la feligresía del barrio para conmemorar el 40 aniversario de su salida en la procesión del Viernes Santo acompañando a la maravillosa escultura de Cristo Yacente, obra del imaginero vallisoletano Gregorio Fernández. La sensibilidad del Cabildo ante la efemérides ha servido para autorizar el traslado procesional de dicha imagen desde la Catedral al templo parroquial, donde ha estado expuesta a la veneración a los pies del altar, un altar que reúne unas características artísticas muy particulares y valiosas. Su magnífico retablo, ensamblado por Nazario de la Vega en el siglo XVII y restaurado convenientemente hace pocos años, constituye una auténtica joya al ser el único en la ciudad (y supongo que en la provincia) que cuente con dos obras del mencionado imaginero. Y es que en la zona superior del retablo se ubica una imagen de El Salvador, cincelada por Gregorio Fernández entre 1615 y 1616, y debajo, otra obra suya, que representa el prendimiento del santo titular de la iglesia. Ocupando desde hace muchos años el espacio antes destinado a expositorio del Santísimo, se venera una imagen de La Piedad, obra del escultor madrileño José de Ratés al que se encargó en septiembre de 1671 “para la hermandad de los siervos de María Santísima de los dolores sita en la iglesia de San Andrés, una efigie de nuestra Señora de la Piedad con el Santo Cristo en los brazos, también hecha por detrás como por delante, y que la dicha imagen de Nuestra Señora a de estar sentada en un peñasco de qual a de salir una cruz a questa arrimada”, según documentos hallados y publicados por Juan de Vera, señalándose que la cruz fue separada de su sitio al ser colocada la escultura en el retablo, situándola junto a la mencionada obra Gregorio Fernández sobre el prendimiento de San Andrés.

A ambos lados del retablo, cuatro cuadros del pintor segoviano Alonso de Herrera (1617), representando a Jesús con San Juan y San Pedro, la Ascensión, Martirio de San Andrés y Pentecostés.

Herrera, nacido en el barrio de Santa Eulalia, vivió también un tiempo en este de San Andrés, hasta que fue llevado por Felipe II a trabajar en el Monasterio de El Escorial.
La puerta del sagrario es un relieve de Cristo Resucitado y a ambos lados, varias imágenes de santos.

Pero es que, además, la iglesia de San Andrés custodia también una excelente imagen de San Sebastián realizada por un seguidor de Gregorio Fernández; un Cristo de la Paciencia, de 1,90 metros de alto y que data del siglo XVII, mas otro Cristo gótico, del siglo XIV, colocado bajo el coro, y una talla en madera de la Inmaculada procedente del taller del también famoso imaginero Luis Salvador Carmona. En la nave del Evangelio, llamada capilla de San Gregorio, sobre el altar existe un retablo con la urna que guardó las reliquias del citado santo. Y podríamos seguir describiendo otras imágenes existentes en el templo, algunas procedentes del antiguo convento de los Mercenarios, que existió en los inmediatos jardines de la Merced; cuadros de diversas épocas y una pintura en la bóveda, de considerables dimensiones, que representa a Jesús Sacramentado.

Y por si todo esto fuera poco, representa una interesante curiosidad la observación del ábside, mirando desde el fondo de la iglesia, “que está desviado del eje de la nave principal unos 20 grados, con lo que los arquitectos querían significar la inclinación de la cabeza de Cristo al morir en la cruz”, según cuenta el sacerdote segoviano Santos San Cristóbal Sebastián, en un librito sobre este templo editado en el pasado año 2000.

La torre también fue víctima de un incendio, pues en abril del año 1943, una descarga eléctrica, durante una fuerte tormenta, causó daños muy importantes en ella, que tuvo que ser completamente restaurada y años después, sometida a una nueva restauración para dejarla en la situación en que hoy se contempla.
A pesar de todo lo antes mencionado, la iglesia de San Andrés sigue al margen de los templos visitables para el turismo en determinadas épocas del año. (¡Y es que, algunos sabios…!). Aunque lo cierto es que no gustaría a los feligreses que se convirtiese en una “tienda de souvenirs”.