Pablo Martín Cantalejo – Hablemos de nueva construcción

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Una buena noticia acaba de pregonarse: El proyecto del nuevo Teatro Cervantes “ya” está en Segovia. Dicen que ahora ha de pasar el último examen para que sea autorizado. Y he dicho antes del “nuevo” porque, si un día acaba de ser realidad, habrá que determinar llamarle Nuevo Teatro Cervantes. La explicación es sencilla: digan lo que digan los responsables municipales, no se puede restaurar, ni reconstruir el coliseo, sino que tendrá que hacerse una obra nueva en su totalidad. ¿Por qué? Remito al amable lector a una excepcional fotografía aérea de lo que queda del antiguo teatro, tomada por el fotógrafo Mayo desde su parapente. Mayo, como se sabe, es un gran artista de la fotografía aérea que capta volando desde su parapente. Hace unos meses, una muestra de este arte suyo fue expuesta en el Museo Rodera Robles, contenido que tiene ampliado en un magnífico libro sobre Segovia desde el aire, a vista de pájaro, panorámicas tomadas en muy diversos momentos y muy diversas circunstancias sobre la mayor parte de las zonas urbanísticas de la ciudad.

El esqueleto del viejo coliseo impresiona. Solo quedan del edificio la pared del escenario y las tres restantes reducidas a eso solo, a pared, mientras el espacio central es un campo cubierto por la hierba. Y ante este panorama ¿se puede hablar de reconstrucción o de restauración? No; hay que hablar, insisto, de construcción. Y ahora será muy interesante conocer, en cuanto sea posible, en qué consiste el “nuevo” proyecto del “nuevo” teatro redactado por los servicios técnicos ministeriales.

¿Se tratará de reproducir el antiguo formato del coliseo? ¿Se habrá hecho un diseño completamente distinto? ¿Sería posible que se incorporaran las desaparecidas pinturas del techo, que dicen que se “conservan” gracias a un moderno sistema de digitalización o algo por el estilo? Nunca se ha vuelto a hablar de ellas por parte de los responsables de la destrucción, solo hay palabras y palabras, por lo que habrá que esperar que esas palabras sean ciertas. Y no digo más porque alguien puede responderme “que la duda ofende”.

La historia artística del desaparecido Teatro Cervantes es muy densa y muy interesante, porque por su gran escenario pasaron generaciones de buenos actores y cantantes, buenas orquestas, buenos solistas…No faltaron las “revistas” de moda hace unas décadas, ni los festivales de centros locales de sociedad o de la Academia de Artillería y del desaparecido (también como el Teatro Cervantes) Regimiento de Artillería nº 41, con el que se pulverizaron, como ya se ha dicho reiteradamente por los historiadores, algunos pocos vestigios de la antigua e histórica Casa Grande, incluyendo una hermosa portada de piedra que se conservó en la fachada del cuartel que mira a la calle del Coronel Rexach, portada que parece “anda perdida” por una parcela no muy lejana de nuestra ciudad, pero por cuya recuperación parece que no hay ningún interés, a excepto del que tiene unos pocos historiadores “descubridores” del lugar donde “reposan sus restos”, debidamente numerados por si un día alguien es capaz de volverla a resucitar en el mismo, o inmediato, lugar que ocupó.

De esta forma se defiende nuestro tan cacareado patrimonio artístico y cultural, unos aspectos éstos por los que no hemos visto excesiva preocupación por los políticos que hace unas semanas se afanaban en decirnos que eran los mejores para regir nuestra vidas, nuestra mayor comodidad y nuestras máximas aspiraciones a ser usuarios de una ciudad “perfecta”.
Y así van las cosas.