Miguel Velasco – España va bien

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No parece que los albores del año 2.019 anuncien mejores tiempos de prosperidad y desarrollo que el convulso 2.o18 nos deparó no sin pocos sobresaltos. A poco que se otee el horizonte (sin el menor atisbo de pesimismo sino de la percepción de lo que puede ser la realidad) no puede decirse que nademos en el mar de la prosperidad y de esperanzas sino todo lo contrario.

Por citar algunos ejemplos que avalarían esa incertidumbre, cabría repasar todos los días las páginas especializadas de los periódicos más solventes para darse cuenta de que ese futuro tendrá que ser tratado de manera singular y muy precisa que haga posible el reflotamiento de la economía (la producción y el desarrollo) para poder -si no situarla en cotas aceptables de prosperidad- no dejarla caer .al menos- en abismos de mayor crisis. Por tanto habría que reflexionar sobre el ERE de Caixa Bank que prevé el cierre de 821 oficinas afectando a 2.500 trabajadores; la Ford-Almusafes, con un recorte previsto que afectaría a 53.000 trabajadores; o la multinacional estadounidense que afectaría a 686 trabajadores de sus plantas de Avilés y La Coruña; o Vodafone, que plantea 1.200 despidos,etc. En Castilla y León el panorama no es mucho más optimista. Son muchos los ERES en marcha y no pocas las previsiones de cierre o colapsos de producción de muchas de las empresas más emblemáticas que sostenían el tejido de muchos sectores de producción: la factoría Made (en Medina del Campo), Vestas (en León), Alcoa, o CaixaBank o el casi imposible reflotamiento de la minería amenazada de desaparición o el fin de las centrales térmicas, etc. Y si se añade la caída del PIB en picado (el menor crecimiento en cuatro años) y el desplome del IPC hasta el 1´2, lo que para los expertos debe ser muy grave, que indicaría una involución hacia los años de la crisis. Ellos sabrán. Pero lo curioso es que, mientras tanto, se viene recelando sobre la aprobación de los Presupuestos (donde por cierto se fijan 1.800 millones de varanda para Cataluña y desde el Gobierno -lejos de la austeridad aconsejable- se hacen compromisos de inversiones millonarias aplicables a la modernización de infraestructuras férreas para Extremadura y Soria. Y no digamos nada del crecimiento de la Deuda. En fin.

Ante ese panorama falta que el Gobierno de Pedro Sánchez y su equipo económico acierte a conjugar las directrices de la Unión Europea con la realidad española, evitando con una gestión inteligente y firme el colapso de empresas, sobre todo relevantes en el marco de la producción, la merma de puestos de trabajo sino el mantenimiento y crecimiento del empleo y las líneas de competitividad que lo fortalezca. Grandes retos, evidentemente, que precisan ser avalados por una buena gestión política en materia de Gobierno en el abismo del más absoluto fracaso . Las cartas se están barajando sobre el tapete de la incertidumbre. Mas no parece que lo favorezcan las actitudes del presidente Sánchez de aproximación a las exigencias del catalán Torrá, el cierto desentendimiento del feroz independentismo de que alardea todavía el insensato Puigdemont desde el exilio, la exasperación de los grupos de enfrente pidiendo su cabeza (la política,claro) o el bullicio de la calle pidiendo “elecciones ya”.

Bien sabe Dios que todos desearíamos mejores perspectivas de nuestra Economía y que, en todo caso, una buena gestión – en la que también todos confiamos- permita remontar una situación difícil de lidiar.