Marta Jerez de la Vega – … Con el rabo mata moscas

177

Así termina el refrán que nos ilustra sobre las ocupaciones del diablo aburrido. Una de ellas: enredar las verdades y las mentiras. Estos días, y referido a la estatua de la polémica, se ha publicado, bastantes veces, que los que nos oponemos al proyecto propagamos una gran falsedad diciendo que se gasta dinero público. Hablemos cronológicamente sobre la aparición de las noticias, y documentos.

Cualquiera puede acceder al documento de información sobre los acuerdos adoptados en la sesión de la Junta de Gobierno. En la página 9, acuerdo 912 sobre la obra escultórica, punto 3, dice literalmente: “El coste de realizar la fundición, el trabajo de cantería necesario, el transporte y la colocación serán por cuenta del Ayuntamiento”. Yo creo que cualquier persona que lea esa frase entiende lo mismo: que es a costa del dinero público (vaya, del dinero de todos que el Ayuntamiento administra). Si esto es una mentira, entonces tienen que rectificar la redacción de este punto, porque sería el que falte a la verdad.

De repente, surge un patrocinador. Nadie sabe quién es; alguien lo sabrá, pero no se ha hecho público. Se empiezan a suscitar declaraciones desde el ayuntamiento indicando que no era cierto que se fuera a gastar dinero público, porque había un empresario. Nada de esto figuraba en los mencionados acuerdos, ni en ninguna otra nota oficial. Ignoro si el Ayuntamiento de Segovia tiene una ordenanza reguladora de la actividad de patrocinio, como ya otras ciudades van teniendo; digamos que en general, en estas regulaciones, se sigue el marco de la ley de Contratos del Sector Público, con sus cauces -naturales en democracia-, de publicidad, transparencia, limitaciones, valoraciones, convenios en ciertos casos. Tampoco aparece nada sobre ese patrocinio en el portal de transparencia de la página web del Ayuntamiento.

Recientemente ha caído en mis manos un concurso de propuestas para realizar un monumento. Por cierto, se trata de erigir una estatua a alguien cuya memoria se quiere honrar. Se abre a la participación, se presentan propuestas con sus plicas, hay una votación popular, un jurado con unos criterios… En fin, lo que se considera normal en estos tiempos y en España. Y hay un detalle que creo importante: Dicho ayuntamiento adquiere los derechos de explotación, quedando facultado para comercializar la imagen. En el de Segovia según parece, ni siquiera se consulta al resto de grupos políticos. Y es que la transparencia desde luego, creo que no es el fuerte de esta corporación. Yo me hago ahora una pregunta: ¿A quién puede beneficiar esa estatua allí colocada? Yo no lo sé, pero no encuentro, en esa misma nota ninguna referencia a reproducciones; es de suponer que serán propiedad del autor, como el molde y todo lo demás, que sí se especifica.

Por otra parte, en el comunicado oficial de la diócesis de Segovia, se pide respeto a los cristianos y a que manifiesten sus creencias; desde luego en estos días, este respeto ha brillado por su ausencia, muy especialmente en las manifestaciones de los políticos. No creo que hubiera ninguna minoría de cualquier tipo a la que con esa dureza se atrevieran desde las instituciones públicas a tachar de estúpidos, ignorantes y casposos. ¡Afortunadamente, soy de las que piensan que determinados epítetos sólo retratan a quienes los profieren!, tienen una cierta gracia como de insulto de patio de colegio.

Ahora, que también ha quedado retratada, si es que son ciertas sus palabras, la portavoz de Cs indicando “quien no quiera verla, que no lo haga”; yo solamente quisiera decir, y esto sí es serio, que si se levantase un monumento a un genocida y se le diera semejante argumento a un sector de la población damnificado por él, seguramente se entendería que hay cuestiones que faltan a las más elementales normas de convivencia. Añadiré, para el que no lo sepa, que mucho mayor es la repulsa que representa el diablo para los cristianos y por eso en la iconografía se le representa vencido, aplastado o incitando al temor, nada que ver con lo que se va a representar, creemos.

Puede que efectivamente haya poco apoyo en los grupos políticos, yo opino que es muy peligroso gobernar e incluso hacer oposición de espaldas al pueblo. Muchos segovianos hemos salido espontáneamente a rechazar no ya a ese que mata moscas, sino a la forma y el fondo de cómo se ha colado dentro del Ayuntamiento.