Luis López – Del Carmen

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Fiesta de la Virgen del Carmen en La Estación de El Espinar. Su enraizado fervor en nuestra tierra supuso la advocación de un templo en San Rafael. ¿La patrona del mar en el monte? Tal vez su porqué, además de la fe, esté en que la administración del monte y sus pinos —mástiles sin mar— perteneció al Ministerio de Marina. ¡A saber! El caso es que asentada la veneración al Carmen en nuestra sierra desde hace un siglo bien largo, pocos conocen que uno de los primeros lugares dedicado a su culto estuvo en El Robledal, primer hotel de la colonia.

Servando Hurtado me descubre un acta datada el 31 de agosto del año 1900, redactada con motivo de la bendición de una capilla dedicada a Nuestra Señora del Carmen en el hotel El Robledal. Aquel viernes se dieron cita, para participar de la primera misa, sus promotores, Javier Gil Becerril y su esposa, Isabel de Biedma Oñate, el obispo de Segovia, el abad de la Colegiata del Real Sitio, el rector de San Francisco el Grande de Madrid, el alcalde de El Espinar, Domingo Rodríguez, el juez Cipriano Geromini y una nutrida representación popular. Allí estuvo lo más granado de la sociedad local… y mucho más.

La capilla, en la planta baja del hotel, concedía cuarenta días de santa indulgencia a los cristianos que en ella orasen en piadoso recogimiento un Ave María, una Salve, una novena o un escapulario (sic) a beneficio de la Iglesia, del Papa León XIII, de la fe católica y contra la herejía.

Así fue entonces y, ya veis, aún hoy somos del Carmen.