Los autobuses al AVE

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Señora directora:

El motivo de esta misiva no es otro que expresar mi contrariedad, que creo es la misma que experimentamos gran parte de los usuarios del AVE Madrid-Segovia, ante el, cuando menos, extraño funcionamiento del transporte de autobús urbano de las líneas 11 y 12 de Segovia, particularmente de la primera de ellas.

La cuestión, para no aburrir al lector, es que si el tren de la mañana procedente de Madrid no llega a las 7:07 a.m., sino uno o dos minutos más tarde o un poco más (lo cual es norma y no excepción), los madrugadores perdemos el enlace del autobús urbano. De tal manera, debemos esperar unos veinte minutos hasta que aparece el siguiente autobús, mientras el primero corre a toda pastilla, normalmente de vacío.

Los usuarios del AVE no madrugamos por deporte, ni hemos decidido que la estación del tren se sitúe en medio de la sierra, rodeada de vacas y lejos de la ciudad. Tampoco somos culpables de que los trenes se paren en mitad del túnel de Guadarrama, como si a los maquinistas les diera apuro esa funesta costumbre inglesa de llegar a la hora establecida y no más tarde.

En cuanto a los autobuses, no deja de sorprender la prisa por marcharse sin viajeros, a veces incluso un minuto antes de tiempo, no vaya a ser que ese día el AVE ande menos despistado. Es tan notoria la pericia de los conductores de las dos líneas, que se las arreglan de maravilla para escapar, aunque los viajeros hagan señas y aspavientos y corran como gamos detrás del Avanzabús (y tanto que avanza, si no hay quien lo coja).

Creo que a los usuarios nos da igual que en los nuevos vehículos haya pantallitas de cristal líquido explicando los trayectos, y que salga una grabación indicando la siguiente parada, con una voz que parece una psicofonía de un documental de Íker Jiménez, porque lo que queremos es tomar el autobús a tiempo. Señores responsables del servicio: razonen un poco y no nos dejen tirados a diario, ¿es tan difícil?

Francisco A. López Cabello, uno de los sufridos usuarios