Julio Montero – El lío político de hoy y la historia

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Los regímenes políticos mas duraderos en España los han regido la constitución de 1876 y la de 1978. Las diferencias entre ellos son tan enormes como distinta es la España de hoy de la de entonces. En ambos casos tan importantes como el texto constitucional fueron los partidos sobre los que se construyó el sistema y los compromisos que asumieron. El clave: cada uno garantizaría la integración de todas las fuerzas políticas (posibles) bajo su control desde el centro a la derecha (partido Liberal Conservador) y desde el centro a la izquierda (Partido Liberal fusionista).

Esta responsabilidad integradora era en la práctica la única justificación para gobernar. De hecho la oposición pedía el poder cuando el partido en el gobierno no lograba controlar a todas sus fracciones (hoy serían los varones). El rey, nombraba presidente de gobierno al reclamante y, mientras, el destituido disponía de tiempo para arreglar su casa ¿Qué pintaban los ciudadanos normales? Nada. Las elecciones estaban amañadas y siempre ganaba el que las convocaba.

Las cosas han cambiado mucho, pero no tanto en los aspectos básicos. La gente se pregunta ¿Por qué no dimitió Rajoy? Desde la historia la respuesta es clara. El Partido Popular necesitaba tiempo para arreglar su casa lejos del poder. A Sánchez le tocaba aglutinar a las izquierdas y a las que pudiera en el sistema: era, es, está siendo, su gran oportunidad para ser su líder indiscutible. En realidad populares y socialistas defienden el sistema con igual interés. Aquí solo sobra Ciudadanos. Por eso Rajoy no disolvió cuando podían ganar las elecciones.

La situación actual, con perspectiva histórica, muestra que los extremos políticos coinciden. Podemos cuando habla de reforma de la constitución, en realidad habla de otra constitución. Si no lo dice claro es por no asustar al electorado, que cada vez más prefiere la seguridad relativa de una reforma a una apertura a lo bestia del melón de un nuevo régimen. En eso, los amigos internacionales de los podemitas ni ofrecen garantía, ni dan envidia: ¿quién quiere vivir en la Venezuela de Maduro? Y no te digo si se mira hacia el este asiático y a sus ayatolas. Como para borrarse a toda velocidad.

Los otros enemigos de la constitución son los de VOX: porque el estado de las autonomías es parte clave de nuestro ordenamiento constitucional. Que esta organización haya generado, desde su punto de vista, un monstruoso momio para inútiles y chupones de toda ralea no quita que su supresión suponga un cambio constitucional radical.

Esto deja a Podemitas y a VOX como a republicanos y carlistas en 1898: al margen del sistema, aunque participen en las elecciones y saquen algunos diputados. En momentos de crisis podrán asustar, pero no llegarán al poder por las urnas. Y será porque la gente tiene miedo, o es prudente. En mi opinión seguirán al margen mientras el actual sistema (el de la constitución de 1978) sea lo suficientemente fuerte. Y la fuerza del sistema (hoy por hoy) está en el Partido Popular y en el Partido Socialista Obrero Español. Si ambos aguantan lo suficiente como para mantener sus liderazgos respectivos, el sistema aguantará. Y si el sistema aguanta, ellos serán los que seguirán ejerciendo el poder.

Ese liderazgo, al menos por un tiempo, no será tan monolítico como ha sido en otros momentos. Ni el poder de los líderes es tan fuerte dentro de sus partidos; ni tendrán las mayorías parlamentarias tan sólidas que han disfrutado hasta ahora.

Ciudadanos se mueve en un escenario muy difícil. De una parte, necesita acentuar la sensación de crisis para tener opciones; pero es una estrategia con poco recorrido: porque los extremismos le matan. Si cede a la derecha por su oposición al independentismo catalán, le acusarán de aliado de VOX. Al cortar puentes con Sánchez ha escogido ya orilla. No sé si todos los votos del mejor resultado de Rajoy divididos entre tres van a dar para una mayoría. Y a Casado no le importará que Sánchez gobierne otros cuatro años: en la oposición reorganizará su partido y la gente verá que VOX no es tan útil como parecía.


Julio Montero es Catedrático de Universidad.