José María Lopez López – Juntos X un mundo mejor

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Hace dos semanas hubo elecciones generales en España. Algunos radicales de izquierda, que también los hay, no solo de derechas como hemos escuchado estos días de atrás, han aprovechado el triunfo del Partido Socialista para volver a clamar para que “a la Iglesia se le ponga en su sitio y se le priven de sus prebendas”.

Convendría recordar que lo que algunos llaman “prebendas” son aportaciones que la Iglesia recibe en buena medida de la libre decisión de muchos españoles, no solo católicos, que reconocen la labor que la Iglesia católica realiza a favor de la sociedad española en los ámbitos espirituales, religiosos, educativos y sociales. Y lo hacen a través de la X en su Declaración de la renta, que estamos haciendo ya estos días. Si hay prebendas, revísense. No pasa nada.

He aquí algunos datos importantes de la asignación tributaria 2017-2018: Se aumentan en más de 51.000, las declaraciones que marcan la X a favor de la Iglesia católica, en su mayoría nuevos cotizantes. Los contribuyentes asignaron a la Iglesia 267,83 millones de euros, 11,6 millones más que en 2017, la cifra más alta desde el comienzo del actual sistema de asignación tributaria en 2007. Un tercio de los contribuyentes marcan la X a favor de la Iglesia católica (33,3%). Me pregunto ¿por qué este afán de algunos sectores de no querer tener en cuenta estos resultados, que muestran la pluralidad del pueblo español, en lugar de querer imponer “un pensamiento único”, a ser posible dirigido y controlado por el poder político?. Contéstese cada uno.

Desde la Iglesia Católica se pide a toda la sociedad que marque la casilla de la Iglesia en su declaración de la renta. Todo X un mundo mejor, además de marcar al mismo tiempo la casilla de otros Fines de Interés Social. Hay varias razones para ello:

Primero por la posibilidad de elegir libremente a qué queremos destinar un pequeño porcentaje de nuestros impuestos. Vivir en sociedad supone beneficio para todos, pero también somos conscientes de la responsabilidad que tenemos de contribuir con nuestro dinero a su desarrollo. Las casillas son un ejercicio de libertad y de democracia porque elegimos el fin y el destino de un pequeño porcentaje del dinero de nuestros impuestos. ¿Por qué hay que privar al pueblo español de este ejercicio de libertad, como tantos otros, como, por ejemplo, el de elegir qué tipo de educación quieren los padres para sus hijos, o recibir la enseñanza de la religión católica, a la que asisten 3.303.193 alumnos en España este curso 2018-19?

Además, es que nos parece que juntos podemos hacer un mundo mejor. Somos manos solidarias, manos generosas, manos entregadas, manos tendidas al otro en su necesidad. Hay miles de sacerdotes, de misioneros, de voluntarios que día a día entregan parte de su tiempo X un mundo mejor. Con todos los que tienen un corazón sensible y generoso podemos colaborar, y juntos buscar los cauces necesarios para que cada vez haya menos pobreza, menos hambre, pero también más esperanza, más futuro, más consuelo. A veces parece que centramos toda nuestra necesidad en lo material y la persona es mucho más. El ser humano se define como un organismo bio, psico, religioso, social, por lo que parece lógico, que parte de los 267.000.000 de euros que los ciudadanos han decidido libremente, en el ejercicio anterior, dar a la Iglesia, a través de su declaración de la renta, se destine al sostenimiento de los sacerdotes que están al servicio de ese ser humano, acompañando y alentando su vida personal, religiosa y social.

Termino como empecé, haciendo una alusión a las últimas elecciones generales. Lo hago de la mano de José Lorenzo, Redactor Jefe de la revista “Vida Nueva: “En unas elecciones generales en las que ha votado el 75,76 de la población que, en su 69%, se considera aún católica, algo habrán tenido que ver esos creyentes en esa considerable movilización ciudadana. Y, por consiguiente, en el triunfo revigorizante de Pedro Sánchez y su hasta ahora menguante PSOE, el único partido que cuenta con una corriente interna de cristianos, habiendo tenido que resistir, contra viento y marea, los embates de sus correligionarios más sectarios… A Sánchez se le ha dado una nueva oportunidad, más que por méritos propios, por deméritos de sus contrincantes. Le han dicho -sí, muchos católicos entre ellos- que la mayoría del país no quiere la polarización, la confrontación, ni los radicalismos. Tampoco de izquierdas. Ahí está el descalabro de Podemos. ¿Será capaz de entender Sánchez, a la tercera, que ha de gobernar para todos y no ver una tara en quienes tienen fe?”. Esperemos que sí.