José María López López – Dicen que Dios ha nacido, ¿será verdad?

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Estos versos de José Luis Blanco Vega nos introducen en el tema de hoy, la Navidad: “Dicen que Dios ha nacido,/ dicen que en la tierra está/ y que esta noche lo ha visto/ sólo quien supo mirar./ Un pastorcillo en la sierra,/ un marinero en el mar/ y un corazón que tenía/ sólo buena voluntad./”

Pues sí, Dios ha nacido: “La Palabra se hizo hombre y acampó entre nosotros” (Jn 1,14). Lo que sucede es que a veces miramos y no vemos. Nos perdemos en lo llamativo, en lo que hace ruido y se nos olvidan los pequeños detalles… Una mirada, una sonrisa, una caricia, un abrazo… gestos que cambian el signo de un día cuando somos capaces de captarlos. Todo sería diferente si mirásemos la realidad desde un corazón bueno, sencillo, abierto a los demás. Un corazón que sepa sonreír, que sepa acariciar, que sepa abrazar… como lo hace Dios encarnado en Jesús.

La Navidad encierra un secreto que, desgraciadamente, escapa a muchos de los que en estas fiestas celebran “algo” sin saber exactamente qué. No pueden sospechar que la Navidad ofrece la clave para descifrar el misterio último de nuestra existencia: ¿Por qué tenemos que sufrir, si desde lo más íntimo de nuestro ser todo nos llama a la felicidad? ¿Por qué tanta frustración? ¿Por qué la muerte si hemos nacido para la vida? Preguntas que nos hacemos y que hacemos a Dios y Él guardaba un silencio impenetrable.

“En la Navidad, dice José Antonio Pagola, Dios ha hablado. Tenemos ya su respuesta. No nos ha hablado para decirnos palabras hermosas sobre el sufrimiento. Dios no ofrece palabras. `La Palabra de Dios se ha hecho carne`. Dios no da explicaciones sobre el sufrimiento, sino que sufre con nosotros. No responde al por qué de tanto dolor y humillación, sino que él mismo se humilla. No responde con palabras al misterio de nuestra existencia, sino que nace para vivir él mismo nuestra aventura humana. Ya no estamos perdidos en nuestra inmensa soledad. No estamos sumergidos en pura tiniebla. Él está con nosotros. Hay una luz. `Ya no somos solitarios, sino solidarios` (Leonardo Boff). Dios comparte nuestra existencia”.

Vuelvo a los versos de José Luis Blanco: Alrededor de su cuna/ dice una voz popular:/ “todo lo tuvo en sus manos,/ todo lo dio a los demás”./ Y desde entonces no entiendo/ lo que aquí suele pasar/ que son los pobres más pobres/ en tiempo de Navidad./

Los pobres, siempre los pobres,… más en estos tiempos. Pobres que llaman de nuevo a la puerta de nuestra conciencia; que nos invitan por un momento a apartar la vista de luces y espumillones para hablarnos de Belén, el de Judá, el perdido en los mapas de la historia. El lugar donde lo pequeño es importante, el lugar donde todo cuenta y nadie es dejado de lado. Cuando lo queremos todo, ¡qué difícil es renunciar a algo! Mientras vivamos buscando la satisfacción de nuestros deseos, ajenos al sufrimiento de los demás, conoceremos distintos grados de excitación, pero no la alegría que se anuncia a los pastores de Belén.

Termino con una aportación de D. Antonio Palenzuela, que fuera obispo de Segovia, a punto de cumplirse en enero próximo el centenario de su nacimiento: “A lo largo de la historia, Dios y el hombre se han presentado a la conciencia desgarrada como rivales y competidores. La antigüedad pagana llegó hasta a creer que los dioses envidian a los hombres felices. Los hay falsamente “piadosos” que creen que el combate por la libertad, los derechos y el pleno desarrollo del hombre le hace de menos a Dios, le hace sombra; y hay también falsos amigos del hombre que opinan que quienes viven en Dios y desde Dios no pueden por menos que traicionar sus compromisos con los hombres. La Fe en Dios, como `Dios con nosotros` en Jesús, vence esta `conciencia desgarrada` y la reconcilia en sí misma. En la Navidad podemos abrirnos sin reservas ni sospechas a la acogida irrevocablemente decidida del amor de Dios por los hombres. Dios ha querido tener un destino en los hombres y con los hombres. No ha querido ser Dios sin los hombres”. Sí, Dios ha nacido.
FELIZ NAVIDAD.