José M. López López – Por una política que sea servicio, no afán de poder

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Estas fechas son importantes para todos y cada uno de los pueblos de nuestro país y de todos y cada uno de sus habitantes, pero más para los que menos tienen y van quedando al margen de la vida e integración social. Se van a constituir todos los ayuntamientos, muchas comunidades autónomas y un nuevo parlamento del que saldrá previsiblemente un nuevo gobierno.

He recibido la revista “Autogestión” del mes de junio de 2019, que se define a sí misma como “Revista solidaria de los empobrecidos de la tierra”. Con el título de este artículo escriben un editorial del que no me resisto a entresacar los párrafos que quepan en mi espacio quincenal, porque pueden ayudar a nuestros futuros inmediatos gobernantes a abrir los ojos a la realidad, lo que les abre al tiempo caminos de sensibilización y acción solidaria.

“En nuestro país la crisis económica nos dejó una tendencia en los sueldos, cada vez más bajos, mientras el 1% de la población más rica aumentó su sueldo casi un 20%.

La precariedad y los trabajos basura (trabajo que empobrece) también han ido en aumento. La llamada “economía colaborativa” esconde detrás explotación para el trabajador. Para conseguir competitividad se han reducido derechos al trabajador.

El número de divorcios en España sube: un matrimonio dura de media en España 17 años. Más familias rotas, más soledad, más inestabilidad… Políticas de género que en vez de defender los derechos de la mujer potencian nuevas divisiones en la sociedad y atacan derechos fundamentales como el de la vida.

Aumento de los locales de apuestas, con el juego como protagonista de los barrios, un beneficio de unos pocos y una pérdida para todos.

La corrupción en España se ha enquistado. En 2017 los casos judiciales relacionados con la corrupción política eran de 1700 causas y más de 500 imputados. La trama Púnica, la de los ERE, la Gúrtel, el saqueo del Palau… una auténtica demostración de cómo saquear, robar y enriquecerse a costa del cargo público que en vez de servir se sirven de él. Además de esta corrupción “ilegal” está la corrupción “legal”. Los sueldos y privilegios de los cargos públicos y de las élites económicas.

Las puertas giratorias y la colocación de amigos en organismos e instituciones públicos, la precarización-explotación laboral… Esto es corrupción legalizada.

La miseria es un grito, el hambre es un grito, las guerras son un grito y a esos gritos desde la política no se están atendiendo. Ni siquiera se escuchan, la indiferencia es la respuesta.

A todos nos tiene que doler el sufrimiento del otro, nos tiene que doler el sufrimiento de los refugiados que pierden su vida en el mar huyendo del hambre y las guerras. Nos tiene que doler el sufrimiento de un parado o de un explotado, nos tiene que doler el sufrimiento del niño a punto de nacer que es abortado, del anciano abandonado y desahuciado…

La actitud que tienen los grandes partidos demuestra que no tienen en cuenta ese dolor, el único objetivo que buscan es el PODER, cuando la política tiene que ser SERVICIO, la política tiene que velar por el bien común. Los partidos políticos bendicen un sistema económico que mata con su indiferencia.

Estamos asistiendo a un cambio de modelo de sociedad, de economía, donde la gran mayoría de la población cuenta con menos recursos, aumenta de forma alarmante la precariedad y la desigualdad: buscamos crear robots cada vez más humanos, pero nos deshumanizamos ante el hambre y la necesidad del otro, se está creando un nuevo concepto de lo que es la persona humana.

Es urgente una nueva acción política donde se defienda la dignidad sagrada de toda persona humana y se defienda a la más débil víctima de la injusticia que provoca este sistema. Pero para ello es necesario que nos hagamos responsables y protagonicemos nuestra vida política. No podemos dejar que esta se limite a votar cada cuatro años. Debemos comprometernos cada día creando tejido asociativo, dejando a un lado la indiferencia y el individualismo. Con formación y acción al mismo tiempo teniendo como base a los más pobres, desde los valores cristianos. Solo así haremos posible la auténtica democracia del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.