José Luis Salcedo – Se juntan el hambre y las ganas de comer

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Mi buen amigo y periodista Miguel Velasco en su artículo semanal publicado en El Adelantado de Segovia el lunes 6/5/2019 ponía de relieve que de las urnas salen gatos. Claro que en conversación privada llegamos a la conclusión de que no solamente salen gatos, sino también sapos y culebras y algunas veces hasta elefantes. El ejemplo más significativo lo tenemos en las últimas elecciones que han dado un resultado inesperado y estrambótico para muchos españoles. Por eso se dice que las urnas las carga el diablo.

Ya he dicho muchas veces que el pueblo (entre los que me incluyo) en tocante a elecciones está muy lejos de ser sabio y menos aún de ser sensato.

Si los votantes españoles hubiéramos recapacitado un poco nos acordaríamos de que gobernando los socialistas, con el nefasto José Luis Rodríguez Zapatero, dejaron España arruinada, nos llevaron a la miseria y dejaron a la clase media para el arrastre, no se nos hubiera ocurrido votar nuevamente a un socialista como Pedro Sánchez, que se vislumbra funesto para el pueblo y el gobierno y por los primeros indicios apuntados lleva el camino de hacer bueno a Zapatero. Pues no señor, somos masoquistas, nos regodeamos en nuestras desgracias, y esto no viene de ahora, ya que a comienzos del siglo XIX en tiempos de Fernando VII, el rey felón, el pueblo se manifestó entusiasta a su favor con aquel lema que gritó sin pudor ¡Muera la libertad! ¡Viva las cadenas! Así somos de gilipollas los españoles ¡Qué lo vamos a hacer!

Para empezar y como aperitivo ya nos han anunciado un atraco al pueblo llano (que es el que paga el pato) de nada menos de 26.000 millones de euros (que no es cuesco de colibrí) y no crean que lo van a pagar los ricos como sibilinamente nos quieren engañar ¡Qué va! Lo vamos a pagar usted y yo, que al final somos los receptores de todos los palos que el gobierno nos atiza.

Como están a la vista las elecciones del 26 de mayo, los pactos entre el hambre (Pedro Sánchez) y las ganas de comer (Pablo Iglesias), que ya se han puesto de acuerdo para ponerse de acuerdo para perpetrar este saqueo, aunque de entrada lo están ocultándolo torticeramente, pero que pasado el citado día nos aplicaran, con carácter retroactivo a primeros de año, este primer correctivo que a los españoles nos va a dejar tiesos.

De nada sirve que la derecha, siempre más prudente, que muchos con aviesas intenciones llaman cobarde, haya enderezado, con enorme sacrificio del pueblo, la hecatombe que nos dejó el malvado Zapatero, para que nuevamente venga un Pedro Sánchez aliado con el zarrapastroso de Iglesias y nos vuelvan a dejar lampando. Así se escribe la historia que nuevamente se repite y se repetirá per saeculam saeculorum.

Mi persona viendo los resultados de las pasadas elecciones pensó y no solamente yo, sino muchos españoles e incluso grandes instituciones, que por el interés de España hubiera sido conveniente que Ciudadanos se hubiera asociado con Pedro Sánchez, para sujetar el ímpetu depredador que Pedro lleva en su sangre, pero que asociándose con los comunistas de Podemos el expolio se hará inconmensurable. Es más, si en los dirigentes de los partidos políticos cupiera en sus cerebros un poco de patriotismo, en estas circunstancias debieran de haberse asociado, inclusive el partido popular con el partido socialista, para formar un gobierno de salvación nacional, frenando así a esta pareja (Pedro y Pablo) de caballos desbocados y demás partidos maleantes como independistas o bilduetarras que entre unos y otros están dispuestos a acabar con nuestra querida España y con sus pobladores. A su vez, por otra parte podrían legislar sin impedimentos para corregir los muchos defectos que tiene la legislación actual, anulando infinidad de subterfugios y recovecos, por ejemplo, de los que se están aprovechando los independentistas y los herederos de la ETA.

Todavía está por ver a un partido que se le ocurra disminuir los enormes gastos inútiles que tiene el Estado, eliminando mamandurrias, sinecuras, clientelismos de esa caterva de paniaguados parásitos de la sociedad que chupan de la chota del Estado y no dan un palo al agua succionando el trabajo del pueblo llano.

Ahora bien siendo exacerbado el egoísmo de los partidos, mejor dicho de sus dirigentes, que es puro sectarismo, no hay nada que hacer y no nos queda más remedio que sufrir y callar, para eso somos el pueblo y encima nos tomamos la molestia de irles a votar. Ese es su agradecimiento: esquilmarnos y a nosotros no nos queda otro remedio que tristemente cantar a coro ¡Viva las cadenas! con música del coro de los esclavos hebreos titulado: “va pensiero” de Nabucodonosor, la ópera de Giuseppe Verdi que entre otras estrofas dice: “Ay, mi patria hermosa y perdida…”