J. M. Martín Sánchez, Las piedras de la iglesia de San Pablo a la Canaleja

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Tarde de toros. 29 de junio de 1919 festividad de San Pedro. Debutan en el coso segoviano los hermanos Belmonte, Juan y Manuel. Seis toros de la ganadería de Aleas. Precios localidades: sol, 3,75; sombra 7, todo en pesetas, incluidos —decía el programa— todos los impuestos. Lleno al completo. Festejo decepcionante debido a la nula bravura de los astados, lo que llevó a escribir al crítico de la época para cerrar su crónica: “Los toros, seguramente, venían para el matadero y equivocaron el camino, metiéndose en los corrales de la plaza”. Vamos, como casi siempre y por los siglos de los siglos.

Proyectos
Pongo a disposición del lector —y si lectora fuere por el mismo motivo—, dos noticias que encontré en el diario El Sol de Madrid de finales de junio de 1919.
Una: “El Ayuntamiento de El Espinar proyecta la construcción de un tranvía eléctrico entre la villa y la estación del barrio de San Rafael, a fin de dar más facilidades a los veraneantes que todos los años afluyen a esta comarca” (¿?).

Dos: “Se va a proceder en Segovia a la construcción del nuevo cuartel que servirá de alojamiento al Regimiento Artillería de Posición, que guarnece la referida plaza. También se piensa desalojar el Alcázar, para crear un museo permanente de artillería y un panteón de artilleros ilustres” (¿?).

Dado que al castillo segoviano se refiere la anterior información, digo, por si acaso no lo supiera el que lee, que en 1879 comenzó a publicarse en la capital ‘El Alcázar’, revista literaria de intereses morales y materiales, de la que fue impulsor, propietario y director Enrique Corrales. De periodicidad semanal su coste era de un real por número. La ‘tirada’ salía de la imprenta de Pedro Ondero, Juan Bravo 24. Su vida fue corta. Solo salieron ocho números. Abrió el 1 de agosto y cerró el 23 de septiembre del referido año.

Entre harinas
Situada la hora del calendario del mes de julio de 1879 y día 16, fue inaugurada la fábrica de harinas en el edificio de la Casa de la Moneda, que por aquel entonces ya no emitía. El dueño/propietario de la referida fábrica era Fernando Nieto y Bautista, el cual, para cerciorarse bien, viajó a Alemania para observar cómo sería la maquinaria a instalar. Entre las máquinas se encontraba una, modelo ‘Francis’, que era la referencia. La guay. En el edificio rehabilitado la pueden ver, viejita. Pero allí está.

También les digo, por más que necesario no fuere, que la Moneda se vendió por el Estado en el año 1869.

Cierto es, y por ello lo describo, que Fernando deja la fábrica por causa post mortem, once años más tarde. Dado que su familia no quiere seguir su camino, el edificio sale a subasta. Lo compran o adquieren dos señores hermanos: los Puigdoller en 1903. Acaban su ‘paseo’ por la fábrica en 1932 y se hace propietario de ella Felipe Aguado, que trabajó el trigo hasta 1967. Quien esto firma, además de pasear entre las máquinas de la susodicha y tener una relativa amistad con el propietario, también trabajó con su harina. Cosas de la vida.

Langostas (las otras)
Busquen el calendario del día 25 de julio de 1655. Seguro que será fácil encontrarlo. Les digo. Para esa fecha Segovia, capital y provincia, ya había pasado y sufría en presente, de una sequía extrema y una plaga de langosta (1). Ante tal situación los segovianos (los que fueren en número), se dirigen al obispo, Francisco de Araujo y Chaves, gallego y dominico, pidiendo la presencia de la imagen de la Virgen de la Fuencisla en la Catedral Allí permaneció un total de nueve días. Y llovió.

Piedras
Otra noticia que podrían no conocer. El túnel de la Canaleja, C/ Real (Cervantes) a San Millán (Dr. Pichardo), lo quitaron de en medio en el mismo tiempo que la Puerta de San Martín, por el año 1883. Un año más tarde comienzan a construir la bajada de la Canaleja. En sus muros se colocaron piedras procedentes del derribo (1881) de la iglesia de San Pablo.
Sin más.
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(1)De especie semejante a los saltamontes e insectos de aspecto parecido. Nada que ver con las langostas que aparecen en los platos de restaurantes. Ese es otro cantar en sabor y precio.