J. M. M. Sánchez-El legado de la palabra que nos dejó el obispo Palenzuela

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“Los ciudadanos, expuestos a convertirse en una masa amorfa bajo el poder político”

Monseñor Antonio Palenzuela Velázquez fue nombrado obispo de Segovia en el año 1970. Nueve años llevaba al frente de la diócesis cuando concedió a El Adelantado una entrevista. Se iniciaba entonces un nuevo camino en España. Andábamos de puntillas sobre la democracia y tan solo hacía un año que se había aprobado en referéndum la Constitución.

De aquella entrevista han transcurrido prácticamente cuarenta años y, sin embargo, al repasar ahora en perspectiva lo que D. Antonio pensaba acerca de los problemas de aquel tiempo puesto en valor hoy, la semejanza no deja lugar a duda alguna. No eran las palabras de un visionario, antes bien, eran las de una persona realista. Hay problemas, cuatro décadas han pasado, que continúan sin resolverse.

La entrevista era mucho más extensa que lo que a continuación se inserta. Valga la siguiente muestra si con atención se leyere.

Despoblación
“Le contesto desde la óptica de lo que yo veo en nuestra provincia. Hay zonas, es cierto, que están agonizando […] Se han hecho esfuerzos en agricultura y ganadería con establecimiento de algunas industrias modestas, sin embargo, se extiende cada vez con mayor fuerza la convicción de que un amontonamiento en las grandes ciudades es un camino sin salida […] Se podría corregir si se lograse una acertada política que remontase su descapitalización.

Consumismo
[…] La pérdida de la sabiduría popular campesina jamás podremos lamentarla suficientemente. Esta pérdida y el debilitamiento de la fe religiosa por el consumismo es fruto del desarrollo anárquico de los últimos años, conducido predominantemente por criterios económicos […] Este es un materialismo ateo como el marxismo, aunque quienes lo han sustentado afirman creer en Dios y en los valores espirituales.

Escuela pública
[…] Hay divergencias esenciales en la interpretación de cómo ha de ser una escuela pública. No puede ser, naturalmente, una ‘escuela única’, porque en la sociedad hay diversas maneras de entender al hombre y la vida y, por eso mismo, a la enseñanza y la educación. No hay en absoluto libertad de enseñanza si los económicamente fuertes pueden escoger el tipo de colegio que quieren para sus hijos, y los económicamente débiles han de ‘aguantar’ el adoctrinamiento que no quieren para sus hijos.

[…] Las regiones españolas, por su variedad no solo geográfica, puede ser que exijan, dentro de su autonomía, programas académicos propios de cada región o nacionalidad. En el ideal de una ‘escuela pública’ podemos coincidir gente de ideologías muy diversas […] En la conciencia del hombre de hoy, es una convicción adquirida que la condición económica no debe ser un obstáculo para recibir aquella enseñanza que la sociedad estime básica.

Libertad de enseñanza
[…] A quien toca determinar qué materias han de entrar en un plan escolar es a la sociedad misma […] No veo por qué todas las regiones, nacionalidades, sectores […] han de recibir las mismas materias y con la misma orientación. Pero, de ser así, habría que procurar que materias como la literatura o la historia, favoreciesen la convivencia entre todos los habitantes de (España), en lugar de atizar discordias.

Política
[…] La situación política en España la veo difícil. La democracia exige la vigencia social de unos valores éticos que han dejado de tener peso en nuestra sociedad. Prueba de ello son el desprecio a la vida ajena, el paro, especialmente el juvenil, la nivelación y la homogeneización de la sociedad entera bajo el predominante imperativo de los valores económicos. Son muchos los que venden su alma y su libertad […]. Para que haya una verdadera democracia no basta el juego de los partidos políticos; los ciudadanos han de poder participar también en la vida social y política del país a través de cauces no determinados por los partidos políticos […] La mayor parte de los ciudadanos se desentienden de sus responsabilidades sociales, y se exponen a convertirse, cada vez más, en una masa amorfa bajo el poder político estrictamente dicho.

Iglesia
[…] Nuestro mundo no solo cambia constantemente; está, además, vaciándose de sentido. Se vuelve por días inhumano. A muchos les parece que engullirá en el remolino de su sinsentido también a la Iglesia. En el fondo, se preguntan qué sentido sigue teniendo la Iglesia en nuestro mundo, porque todo en él lo está perdiendo. […] El significado de la Iglesia vale para todo tiempo. Lo que importa es que en toda época los cristianos seamos fieles al Evangelio, y no hipotequemos su fuerza salvadora a los intereses propios de grupo, sean de clase, de raza o de nacionalidad […] El debilitamiento de la fe religiosa es fruto del desarrollo anárquico de los últimos años.

(Nuestro obispo falleció el día 8 de enero de 2003).