El retablo mayor de la Catedral se pagó con bienes incautados a Jesuitas

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Se habían consumido tres cuartos del siglo XVIII, cuando el Cabildo de la catedral de Segovia se dirige al rey para decirle:
—“Nuestra catedral no tiene un retablo digno para su capilla mayor, y nosotros no disponemos de medios para hacerlo”.

Reinaba entonces Carlos III de Borbón y Farnesio, por el año 1769. Atendiendo a la petición, la catedral recibe poco después la visita del ministro de Hacienda, Miguel Murquiz y del arquitecto Sabatini. Fue el primer paso. El Rey había accedido a la petición del Cabildo. Poco después dictó una Real Orden dando un plazo de cinco años para la realización de la obra del retablo y altar de la Catedral de Segovia, con un presupuesto de 585.000 reales de vellón.

El proyecto “elegido” fue el del arquitecto de cabecera “real”, el italiano Francesco Sabatini, también Maestro Mayor de las Reales Obras con rango de teniente coronel del cuerpo de Ingenieros.

El caso fue, que si bien se dio a entender a los que se mueven por las calles que el dinero provenía de la Real Hacienda, sin dejar de ser cierto, el señor Rey también dijo, o le dijeron, desde “su” Hacienda:

“—Sería necesario que el presupuesto se costeara o costease con cargo a los bienes incautados a los Jesuitas” (1). O sí
Lo siguiente fue comenzar la obra. El retablo se construyó en el Real Taller de Mármoles del Palacio Real de “Madri”. Para su realización ficharon a dos maestros italianos: Nicolás Rapa y Domingo Galeotti. Estos eran artistas expertos en unir, juntar y/o en aplicar chapas de mármol. Entre los del gremio eran conocidos como empelechadores (2).

Se pretendía que al proyecto y trabajo a realizar no le faltara de “na”. Al respecto, buscaron materiales (mármol hasta ese momento no había en la catedral), por una gran parte de las canteras de España. Así, hasta treinta variedades diferentes de roca se emplearon en el retablo, altar, balaustrada y solados.

Al respecto, llegaron piedras y variedades diferentes de las canteras de: Cuenca, Badajoz, Salamanca, Málaga, Vizcaya, Ciudad Real, Talavera, Córdoba, Soria… Del extranjero solo aportó Génova (2). Y se ensamblaron (3).

Y se culminó el trabajo. Pero estaba en “Madrí” y había que trasladarlo a la Catedral. Para ello solo había una fórmula: carros y cajones. Se hubieron de realizar varios viajes. Los encargados de que todo el material llegara con bien fueron los arrieros Lorenzo Ménguez y Eusebio de la Biesa. Percibieron por su trabajo 40.000 reales.

Para colocar todo se desplazaron a Segovia Rapa y Galeotti, que se encargaron de unir el “puzle”, asentaron el retablo y construyeron la mesa del altar. El cerramiento con la rejería del lugar se realizó en el taller de los Elorza, en Elgóibar.

Acabada la obra del altar y retablo había que pagar. Sepan que se abonó en cinco plazos a razón de 117.000 reales. Pero… Los gastos se fueron de madre (4) y llegaron a 620.379 reales. Sabatini se lo transmitió al Rey, y este… se hizo cargo.

El retablo fue consagrado el 7/9/1775. Al día siguiente se ofició la primera misa. Era obispo Alonso Marcos de Llanes Argüelles. Si bien su predecesor, Martínez Escalzo, fue un vital para todo el trabajo de la Catedral.

Una persona feliz con lo realizado era el arquitecto Sabatini. Y quería que se viera bien. Que hubiera más luminosidad en el lugar ¿qué hacer? Y lo hizo. Cambió todas las vidrieras de color que había en la nave y las sustituyó por vidrios incoloros. Ya era el año 1794.

Adenda. En estas cosas de contar la historia siempre encontraré quien sabe más, quien conoce más y quien cree, puede que con razón, que lo sabe todo. Como no es mi caso –no vean falsa modestia y si realidad-, si después de leer lo escrito se ponen en fila determinados historiadores, o no historiadores, y me cambian dieciséis comas… Seguro, aprenderé más.

¡Anda que no!
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(1)“Rocas y ornamentales para el Retablo Mayor de la Catedral de Segovia” Mª Luisa Tárrega, Departamento de Historia y Arte del CSIC.
(2) Empelachador. El que une, junta o aplica chapas de mármol; chapear de mármol la superficie de una pared o columna.
(3) Construir una cosa uniendo y ajustando perfectamente las piezas.
(4) Excederse o desbordarse una situación.