Desayunos, deseos y promesas del ejecutivo municipal socialista segoviano

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Manuel Fernández Fernández

Admiro a las personas optimistas, pues al tiempo que ellas viven satisfechas, alegran al personal, pero en cuestiones de gobierno es exigible no irse a las afueras del optimismo, o del escepticismo, sino quedar en el equilibrado y céntrico realismo. Yo lo traduciría en ser sinceros y honestos.

“Los socialistas “lucharán” para seguir gobernando el Ayuntamiento de la capital”, así encabeza el artículo que G.A. publica en pág. 5 de este Diario de fecha 5 de enero, simbólica fecha en la que los segovianos pedimos a los Reyes Magos que nos dejen en los zapatos de la ilusión un nuevo 2019, eso, “nuevo”, diferente, que nos libre de la ineficacia, falta de gobernanza y desinformación o falta de transparencia que hemos padecido los últimos años.

Trata el citado reportaje del desayuno que el Grupo Municipal Socialista celebró en el céntrico y suntuoso Hotel San Facundo, evento que imagino pagarían a cargo del partido del puño y la rosa, o de sus personales sueldos, gabelas y dietas, no a cargo del municipio, pues aunque el Jefe Sánchez no da ejemplo de austeridad, ni de pechar con alardes de nuevo rico, entiendo que una cosa son gastos oficiales o derivados de la representatividad de la ciudadanía, y otra los de solaz de partido, familiares o personales, sin tomar tampoco ejemplo de las tarjetas black gastadas en alivio de ardores personales por allá abajo en la hasta ahora socialista Andalucía, o de la opinión de más cercanos anteriores regidores socialistas que hacían uso de privilegios en lugares y horas ajenos a lo oficial, alegando que “son alcaldes las 24 horas del día…”

Pago de minuta aparte, repasó el representante de alcaldía los logros del ejecutivo a lo largo y ancho de legislatura que concluye, aludiendo, como era de esperar, a todo lo que se ha ido acumulando para estas fechas que, casualmente, se aproximan a tiempo electoral.

Aludió el primer teniente de alcaldía a la llegada de empresas al CIDE del CAT, el asfaltado de calles y redes de abastecimiento, las obras de la Calle de San Juan, la llegada de nueva flota de autobuses, el programa de acompañamiento de personas discapacitadas, y el arranque del presupuesto participativo…

También aludió el edil anfitrión a la cita de la presidenta del PP, sobre que el Ayuntamiento necesita “que se abran ventanas, se levanten alfombras y entre un nuevo aire de cambio”, afirmando que el cambio se abrió cuando el PSOE se incorporó al gobierno municipal, y que por ello repitieron éxito en 207, 2011 y 2015…

Pues conviene, y es justo y necesario, recordar al portavoz del ejecutivo que, aunque han sido más, y más eficaces, los años de mandato pepero, anteriormente como CDS, y concretamente en la edición de 2011 que él da como favorable al PSOE, lo fue para el PP, aunque con muy escasa diferencia, pues éste obtuvo 12.116 papeletas a favor, mientras el PSOE quedó en 12.007, obteniendo la alcaldía por el pacto con el único edil de IU, pacto por el que la legislatura estuvo condicionada por imposición de la IU que de hecho fue quien gobernó, por ejemplo evitando que se realizase la prometida como ópera prima de la legislatura construcción del parking de “Los Tilos”, u obligando al derribo, o sus millonarias indemnizaciones, de la conocida como “Casa de la Parra”.

Pues ahí está la nómina de realizaciones de esta legislatura que se prepara para dar el relevo: la llegada en tropel de ocho importantes empresas al CIDE, chocando que a lo largo de la legislatura no hubo un solo aspirante serio y ahora hacen cola para ocupar las estancias del más que inacabado, apenas iniciado, mastodóntico centro; el asfaltado de 40 calles que durante el cuatrienio esperaron salir de su lamentable estado; la llegada, ahora parece que de veras, de la nueva flota de autobuses que toma el relevo de los que, con año y pico de prórroga de fecha de caducidad, se quedaban cada día en la vía pública; y el arranque de los presupuestos participativos, así llamados por haber consultado al personal sobre empleo de un remanente sin gastar, presupuesto que espero, deseo, pido y exijo que se emplee en obras para la ciudad, no en pagar indemnizaciones, sentencias judiciales, repetición de obras mal ejecutadas, reparación de “blandones” en otras, contratos incumplidos…

Entiendo que esos lujosos desayunos para 150 invitados más que superflua celebración de anodina legislatura sea corporativa despedida de la legislatura que dé paso, tiempo y espacio a nuevas siglas que nos permitan ver al 2019 como año nuevo, vida municipal nueva.