Daniel Vera – El sueño que nunca lo fue

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El otro día tuve una pesadilla horrible, en la que el lugar que más valoro en este mundo sufría un dolor terrible, veía como la devastación llegaba hasta él y entonces empecé a soñar.

Y soñé que miles de personas lo ayudaban, que la gente, en un esfuerzo infinito, daba lo poco que tenía para luchar contra ese dolor.

Que incluso aquellas personas que quizás no conocían las virtudes de este lugar, venían a defenderlo ante ese fuerte enemigo, y que conseguian que este no lo pudiera vencer.

Soñé, con un lugar donde la gente unida hizo grandes cosas, en el presente ,el pasado y seguro que en el futuro, soñé con lugar único, soñé con risas,con abrazos y con estas palabras que aleatoriamente suelto.

Soñé con amigos, amigas, enemigos, enemigas, que luchaban codo con codo, espalda con espalda, soñé con desconocidas y desconocidos, que parecía que se conocían desde siempre.
Con un lugar, que aunque estaba sufriendo, volvía a ser más fuerte, porque nunca se rindió.

Una historia muy bonita cuenta que cuando la gente que vive en uno de los rincones de este Real Sitio se une, no hay dolor que pueda separarla.
No puedo decir que me desperté, no estaba dormido.

Quizá lo único que me queda sea agradecer el trabajo de tantas y tantas personas, tantos y tantos gestos de cariño, y tanta empatía.

Mención especial merecen quienes pelean cada segundo por este lugar, especialmente al retén de Valsaín, protector incansable de estos lugares.

Únicamente nos queda ser resilientes.