Francisco Puch Juárez
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Francisco Puch Juárez fue nombrado Cronista Oficial de Valdesimonte hace 15 años y desde entonces su pluma, convertida en recuerdos a través de los versos que escribe permanentemente, le permiten tener más cerca a los seres queridos que un día se marcharon y a los que necesita sentir cerca…

Puch, lleva toda su vida escribiendo, principalmente poemarios pero también novelas y artículos que publica con mucha frecuencia en El Adelantado de Segovia. Entre los temas que aborda destaca la nostalgia y el recuerdo de su esposa fallecida pero no evita los problemas de la vida cotidiana y los asuntos que llenan los informativos. Francisco Puch cree que las tradiciones están desapareciendo y con ellas el rico vocabulario que era habitual hasta hace un tiempo .

Francisco Puch, es un cronista diferente, un cronista al que le gusta más la poesía que la investigación en los archivos… el porqué, lo cuenta él mismo.

— ¿Desde cuándo es Francisco Puch Cronista Oficial de Valdesimonte?
— Desde hace unos quince años aproximadamente… en aquellos años, Valdesimonte era un municipio independiente mientras hoy depende de la alcaldía de Cantalejo. En aquellos tiempos tenía su propio alcalde. Fue entonces cuando me nombraron, en una reunión del municipio, Cronista Oficial del pueblo.

Recuerdo que entrevisté con una joven, de unos 20 años aproximadamente, y me dijo que ella había sido la última persona que había nacido en el pueblo porque, a partir de entonces, todos habían nacido en las poblaciones cercanas como Aranda de Duero, Segovia… en alguno de los ambulatorios que existían… ella fue la última que había nacido allí, desde hacía 22 años.

En aquella época, se organizaron diferentes certámenes de escultura al aire libre en los que, diferentes escultores, instalaron allí sus obras que continúan expuestas.

Es de notar que en Valdesimonte estuvo destinado el cronista de Segovia durante la Edad Media. Este cronista pasó luego a ocupar en Segovia la parroquia de San Juan de los Caballeros, donde hoy encontramos el Museo Zuloaga. Por lo tanto, el cronista estuvo destinado en Valdesimonte y, después fue Cronista Oficial de Segovia y escribió muchas cosas sobre la ciudad. Sobre este cronista, tengo tres tomos de sus crónicas sobre Segovia en mi biblioteca.

— ¿Que es lo que más le gusta de su labor como Cronista Oficial?
— Pues, principalmente, contar cosas de la época. Contar cosas que se han ido perdiendo a través de los tiempos porque la vida ha ido cambiando y, entonces se han establecido otras normas y se van olvidando rasgos de la vida anterior.

Ten en cuenta que no me gusta decir la edad que tengo pero nací en 1930, en este año y los posteriores había un lenguaje del que hoy hay muchas palabras en desuso porque la gente no las utiliza ya.

— ¿Le parece que hoy utilizamos un lenguaje con un vocabulario muy limitado?
— Pues sí. Hoy con decir: ¡jo, tío! y todas esas cosas, es suficiente para entenderse entre los jóvenes, pero al escribir, hay que buscar y… me viene a la mente el Cronista Don Diego de Colmenares.

— ¿Le parece que actualmente los jóvenes no están tan interesados en estos temas?
— Sí, probablemente es por falta de interés y por falta de conocimiento. Nos ocupamos hoy, sobre todo la gente joven, y lo sé porque tengo nietos, de las cosas del momento más que de lo que ha podido ocurrir en tiempos anteriores. Tengo tres hijos que son segovianos, los tres mayores. Se van perdiendo costumbres de la Segovia de mi época, desde el año 1940 hasta el final del siglo XX, cuando Segovia era una ciudad donde todos nos conocíamos y tratábamos. Mis hijos como no han vivido en Segovia tantos años como yo, aman a Segovia pero de una manera completamente diferente, vienen de vez en cuando y ya está.

— Lo ven más desde el punto de vista turístico, de descanso, una ciudad bonita… con tradiciones…
— Pues sí, probablemente. Por poner un ejemplo, hace unos días, antes de comenzar las ferias en Segovia, una de mis hijas me avisó de que quería venir a pasar los días de las fiestas… le gusta la ciudad desde el punto de vista turístico. Yo estoy cansado de ver a los gigantones, a las gigantonas, a los cabezudos… de ir detrás de la “Gaita” del tío Silverio… y todas esas cosas pero ellos…

— Volvamos al pueblo ¿Cómo es Valdesimonte?
— Es un pueblecito muy pequeño, no creo que tenga más de 20-25 habitantes que vivan allí permanentemente…sin embargo, hay unos viñedos, que pertenecen a Ángel de Benito, que está cultivando allí un buen vino y esto ha contribuido a que se haya engrandecido un poco.

Hubo una época en la que alguien quiso construir en Valdesimonte, unas naves para la cría de cerdos pero, aquello no prosperó y pasó al olvido. Luego se construyó una urbanización, con algunos nuevos edificios y… eso sí, eso es hoy Valdesimonte.

— Por resumir, Valdesimonte es hoy una zona principalmente residencial…
— Sí, residencial y, como le estoy contando, dedicada al cultivo del buen vino… se cultivan unas 40 o 50 mil cepas… o más… que esta cultivando Ángel de Benito.

— Alguna curiosidad de Valdesimonte…
— Por ejemplo, que la espadaña de la Iglesia, está inclinada.

— ¿Y eso por qué?
— Pues no lo sé pero se mantiene. Valdesimonte tiene una Iglesia pequeña y antigua y, la espadaña, tiene cierta inclinación pero no se cae. Una cosa muy curiosa.

— ¿Se puede ver de manera evidente?
— ¡Claro que se ve! No hay más que ponerse frente a la iglesia y se observa perfectamente.

— ¿Qué capítulo de la historia de la provincia de Segovia le gusta más?
— Me gusta y con frecuencia hablo de ello, el gran poder que tenía la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia en el siglo XV, e incluso antes. Era el territorio más extenso de España, que tenía hasta su propio ejército cuando otras provincias no tenían soldados propios. La Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia se extendía desde el Tajo hasta el Duero, comprendía mas de cien pueblos de lo que hoy es la Comunidad de Madrid, sobre lo que tengo mucho escrito… ciento y pico pueblos que por cuestiones políticas, cuando vino la desamortización de Mendizábal, hubo que adjudicar a la provincia de Madrid, que por aquel entonces no era nada… hubo que adjudicarle pueblos que eran de Segovia. Entonces, hasta el año 1830, hubo más de 600 años en los que esos pueblos fueron de la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia y, desde 1830, unos pasaron a pertenecer a Madrid, otros pasaron a pertenecer a Toledo e incluso alguno a Ávila.

— ¿Por eso decimos que Madrid es el mejor pueblo de la provincia de Segovia?
— El mejor, no.

— ¿Pero, el más grande?
— Si, es el pueblo más grande de la provincia de Segovia, sí.

En el Centro Segoviano en Madrid, en la sala llamada el Rincón de los Pueblos, hay un cuadro en el que se ve lo que comprendía entonces la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia y a su lado, otros dos cuadros, en uno aparecen los pueblos que siguen llevando en su escudo el Acueducto de Segovia y, en el otro, los pueblos que no llevan la imagen del monumento pero sí siguen perteneciendo a los Sexmos Segovianos y se reúnen periódicamente y, a la cabeza, el alcalde de la ciudad.

— Toda una historia y bien larga… para la provincia y para ser contada por sus cronistas… Por cierto, cuando se reúnen todos los cronistas, ¿de que otras cosas hablan?
— En las reuniones de los cronistas se elaboran unos programas con los temas que se deben tratar. Cada cronista suele escribir en relación con el lugar o la ciudad en la que se celebra la reunión. La asamblea de los cronistas tiene libros editados con las crónicas relativas a los lugares donde se han ido celebrando las distintas asambleas… cosas de España, cada uno de su provincia, de su región…

— ¿Cuántas publicaciones de todo tipo tiene hasta hoy?
— Publicaciones sobre los temas de los Cronistas, uno de los libros es “Aranjuez y La Granja, dos Reales sitios “ que se realizó con motivo de la celebración de una de las reuniones que tuvimos los cronistas en Aranjuez. Pero, con independencia de ello, he escrito sobre temas de Segovia, más de 30 o 40 “Estampas Segovianas”, que han sido publicadas en “El Adelantado de Segovia”, que no se han editado como libros. Con independencia de eso, escribo artículos en otros periódicos y tengo publicados más de 1200… En ellos hablo de todo lo que se me ocurre en el momento, de la vida social de España, temas de Madrid, temas de la provincia de Segovia.

— ¿Y el último libro?
— El último libro que acaba de aparecer en las librerías y no solo de Madrid, trata de la España “Grotesca”. Son sonetos grotescos dedicados precisamente a la política. Tengo otro libro, que lo editaré más adelante, “Los versos de amor para una esposa”. Ese está terminado y esta misma tarde he estado haciendo unas fotocopias… y me pondré de acuerdo con la editorial para ver cuando les parece bien que se lo envíe para editarlo.

— Le gusta la poesía…
— Sí, me gusta mucho y, la mayor parte de mis libros son poemarios, Entre otros tengo: “El silencio de los besos”, “Seis años sin ella”… En fin… sobre todo son de poesía. En poesía es en lo que más me prodigo…

— Ya está preparando nuevos poemas para, dentro de un tiempo…lanzarse y editar otro libro
— No es que vaya haciendo más poemas… es que no lo dejo… pero, aparte de eso, tengo un par de novelas…

— Es usted una caja de sorpresas… ¿esas novelas de que van? ¿cuál es su argumento?
— Una de ellas, que se titula “La Cuesta Abajo”, está relacionada con la droga, la abogacía, la justicia… La otra novela, se titula “El Confesionario” en la que cuento que, a través del confesionario, el cura que aparece en la novela, se enteraba de todo lo que le contaban los feligreses en el confesionario y luego, se lo transmitía al cacique del pueblo y a la Guardia Civil…Es la historia de un pueblo pequeño, donde hay un industrial, que es el más rico del lugar, donde todos están supeditados a lo que diga don Fulano…