José Manuel Vallés – Rectificación

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Señora directora:

Se queja Manuel Fernández, en el número de ayer 7, de que me refiera (en artículo del pasado 28) al monumento a la Semana Santa segoviana como “fantasmón”. Y me lo reprocha como “gratuita agresión verbal, o manifestación de mal gusto”. Quiero aclarar aquí que no fue mi intención agredir verbalmente a nadie: se trataba de una referencia puramente incidental, hablando del maldito asunto del diablo, sin más intención que arrancar una sonrisa, y contestando a un artículo que, como a Fernández, me había parecido excesivo. Desde luego, no pretendía agredirle a él, cuya opinión al respecto (que me pareció muy razonable) aún no se había expresado. Tampoco al galardonado escultor, a quien no conozco y que tiene todos mis respetos. Y, por supuesto, a pesar de mi índole descreída, no me cabe ninguna duda del Interés Turístico Nacional de la Semana Santa segoviana, lo cual me parece que no tiene nada que ver con que me guste o no una estatua. De las que habitan la ciudad, no siento hostilidad hacia ninguna: son mis vecinas y las quiero a todas. Aunque no a todas por igual, porque no puedo evitar que la materia, la forma, el tamaño, la composición, el motivo, la expresión, la textura, todo eso, signifiquen para mí cosas diferentes, que van desde la emoción hasta la sonrisa …pasando por la pura evocación. Pero, por favor, sin ninguna animosidad, que conste. ¿Mal gusto? No me tengo por ningún refinado esteta, así que acepto el tirón de orejas, y prometo volver a pasarme a contemplarla con detenimiento y esforzarme en descubrir sus bellezas.