Carmen Tomás – Moncloa, a toda costa

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El presidente del Gobierno se ha propuesto resistir en La Moncloa al precio que sea. Los peajes pagados al independentismo son más que evidentes, después de la esperpéntica celebración jueves y viernes de la cumbre con el gobierno catalán. De hecho, el Consejo de Ministros aprobó varios decretos en materia económica que después de estar semanas cacareando que eran la solución a todos los problemas que Mariano Rajoy había dejado, pasaron prácticamente sin pena ni gloria. Sánchez prefirió que se notara más la puesta en escena, a la que calificaron sin despeinarse como de normalidad y las concesiones políticas con nombres propios.

La subida del SMI en un 22,3 por ciento o la subida de los salarios de los funcionarios en un 2,5 o los 300 millones para la formación pasaron a un segundo plano. En el caso del SMI hay que decir que se ha hecho saltándose un acuerdo previo de patronal y sindicatos. Sobre los sueldos del personal al servicio del sector público ya estaba firmado y aprobado por Rajoy y el dinero de la formación será, como ha ocurrido hasta ahora, un dinero tirado por el sumidero. Si, además, como ya se avanza, serán de nuevo sindicatos y empresarios los encargados de los cursos, ya sabemos que acabará en los bolsillos de los que den los cursos, pero que no servirán para absolutamente nada.

Pero, a Sánchez todo esto le da igual. El Consejo de Ministros aprobó gastos por valor de más de 9.000 millones de euros, cuando no tiene ni techo de gasto (se lo tumbarán en el Senado) ni Presupuestos, que si llega a tenerlos, veremos a qué nuevo precio. Qué más da la marcha de la economía, la desconfianza de inversores y consumidores, la pérdida de votos de su partido, la humillación de España y los españoles. La Moncloa, el Falcon, los viajes son demasiadas prebendas que no está dispuesto a perder. “Yo soy el presidente del Gobierno”. Veremos qué ocurre con las cuentas, con el juicio por rebelión, con las encuestas y, si llega a mayo, qué queda del PSOE.