Carmen Tomás – Copien a Portugal

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La OCDE publicó hace unos días un informe sobre lo que pagan en impuestos y cotizaciones sociales los trabajadores de los países que pertenecen a la organización. Es decir, calcula cuál es el sueldo neto que cobra cada trabajador, descontando IRPF y cotizaciones. Y, oh sorpresa, los trabajadores españoles son a los que más dinero les quita el Estado por esos dos conceptos. La media de los países de la OCDE es del 36,1%, cuando en España ese porcentaje se eleva de media al 39,4%. Ahora, imaginen si a este porcentaje le añadimos el IVA de la factura de la luz, gas o agua, el de los carburantes o el de cada uno de los productos o servicios que contratamos. Además, si tenemos una vivienda hay que añadirle el IBI y otras tasas. Por todo ello, cuando desde la izquierda se asegura que en España pagamos menos impuestos que nuestros socios y que tenemos que contribuir con más impuestos, sencillamente no es cierto. No es lo mismo la presión fiscal que la cuña fiscal. La primera es la que utilizan socialistas y populistas para justificar una subida impositiva como la que nos preparan, según las previsiones contenidas en el plan hasta 2022 enviado a Bruselas.

Pero es que también los candidatos socialistas y de la izquierda radical a presidir las Comunidades Autónomas o los ayuntamientos manejan ese parámetro de la presión fiscal para justificar que hay que pagar más impuestos. En Madrid, por ejemplo, la idea que manejan es la vuelta de impuestos como el de Patrimonio o Sucesiones y Donaciones, actualmente bonificados prácticamente al cien por cien. Cierto que subir impuestos está en el ADN de la izquierda y la justificación es siempre que los ricos no pagan suficiente. Hace unos días, ya expliqué que lo que consideran rico se limita al 0,5% de los contribuyentes y que, obviamente, esas 90.000 personas es difícil creer que pagarán la factura. Para empezar, la subida del diésel la pagarán los casi 18 millones de ciudadanos que tienen un vehículo con ese carburante.

Deberían tomar nota de lo que ha hecho en las últimas semanas Portugal, donde se ha bajado el IVA de la luz, los impuestos a las empresas, los patrimonios y las rentas de los jubilados. También, el Gobierno es de izquierdas, pero a todas luces más inteligente. Muchas empresas han elegido ya a nuestro vecino para instalarse (Amazon, por ejemplo) y otras muchas lo están pensando. Adivinen qué país acabará recaudando más, pero bajando los impuestos.