Antonio Casado – Varas de medir

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El rasgado de vestiduras por la presencia de Vox en el enjuague de la derecha andaluza es propio del día de los inocentes. Sobre todo si el rasgado de vestiduras se convierte en pedrada política de la izquierda contra Ciudadanos. Esa izquierda que ha pecado largamente contra la coherencia en materia de enjuagues urdidos para conquistar el poder.

Es cuestión de neutralidad en el uso de las varas de medir y no de preferencias ideológicas o políticas. En el caso del comentarista, sus preferencias no le nublan la mirada a la hora de detectar el pecado de la incoherencia de una formación política cuando la incoherencia tiene premio ¿No es eso lo que le ocurrió al PSOE de Sánchez cuando llegó a la Moncloa apoyándose en enemigos declarados de la Constitución?

Hemos de recordarlo ahora con la misma liberalidad que algunos advierten contra la “incongruencia moral” (Manuel Valls) en la que incurriría Ciudadanos si asumen ciertas exigencias de Vox, reaccionarias e inconstitucionales. Los socialistas andaluces y no andaluces, empezando por el presidente del Gobierno, deberían aplicarse el cuento de sus reproches por la presencia de Vox en el frente formado para echar a Susana Díaz de la Junta.

Claro que estoy pensando en la moción de censura contra Rajoy. O sea, el enjuague parlamentario que, so pretexto del enésimo caso de la endémica corrupción en el PP, el común objetivo de echar a Rajoy puso en el mismo lado de la barricada al PSOE y unos partidos políticos de declarada aversión a la Constitución (Podemos e independentistas catalanes).

El PSOE entonces (verano de 2018) no era partido ganador en las elecciones generales. Como no lo son ni PP ni Ciudadanos en las recientes elecciones andaluzas. Y también entonces, en el PSOE sonaron no pocas voces advirtiendo contra la tentación de ganar el gobierno al precio de traicionar las convicciones.

Sánchez está cavando su tumba mientras aplica una política de cataplasmas frente al separatismo catalán. Un asunto muy vivo. No solo en Cornellá o en Reus. También en Benavente, Dos Hermanas, Almendralejo, Avilés y Cartagena. Y creo que sus efectos se van a notar en las próximas elecciones del 26 de mayo, como ya se notaron hace casi un mes en Andalucía.

¿Tendrá efectos similares en Ciudadanos? No lo creo. Primero, porque el puente de la incorporación de Vox al tridente de la derecha andaluza ha sido el PP. Y ese es el argumento que Ciudadanos siempre podrá utilizar para negar que haya tenido tratos bilaterales con Vox. Y segundo, porque proponer medidas regresivas en materia de descentralización del poder territorial o violencia de género, por ejemplo, no tiene ni de lejos el efecto movilizador de votos que tiene un desafío al orden constitucional o a la integridad territorial del Estado.