Ángel Galindo García – Belleza y Gloria

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El día de Resurrección es buena jornada para acercarse a la gloria de la belleza de Dios y a la belleza de la gloria de Dios. Hoy es el domingo de gloria. Pero no todos los conceptos de belleza y de gloria llevan a este fin, quizás porque el origen del concepto griego lo relacione con dioses que se hacían la competencia.

No hay que olvidar que hoy la belleza se supedita al turismo y a la estética como ‘imagen’ comercial por que se adora al dios del dinero. Prueba de esto son los negocios estéticos al servicio de animales: peluquerías, piscinas, etc y los cosméticos caros y antiecológicos que usamos los humanos. Los creyentes sin embargo hablan de belleza en relación con el bien y con la bondad porque contemplan el esplendor resucitado de Dios.

¿Que entienden los españoles por belleza? los españoles relacionan belleza con naturaleza, atracción, actitud, subjetividad, multisensorialidad, cultura y belleza interior, en ese orden. y se puede decir desde la opinión de la calle que el término belleza es uno de los más atractivos y contradictorios de nuestro lenguaje.

Por ejemplo, en el lenguaje cotidiano se usa para adjetivar objetos, fenómenos, cualidades e incluso incidentes: Hablamos de bella mansión, un panorama bello, o una bella conducta. Por esta razón es difícil hacer una definición común para todos.

En la tradición occidental, Hesíodo lo vincula a la descripción física de determinadas mujeres; Homero lo identifica con grandeza de ánimo; la lirica lo relaciona con la erótica atractiva; la tragedia griega lo predica de la libertad y la capacidad moral de la voluntad.

Habitualmente se piensa en lo bello como algo recibido desde fuera: la realidad externa actúa sobre nosotros, nuestros sentidos y lo calificamos de diversa manera: goce, placer, excitación, alegría. Es un flujo que va del exterior hacia el interior, parece como si lo bello penetra en nosotros. Pero el problema es más complejo; el hombre no solo ve, mira; no solo escucha, habla; no solo capta, expresa; no solo goza viendo lo creado sino que a la vez crea.

Pero volvamos al nuestro tema: Gloria y belleza en el domingo de Resurrección. La generación pasada (nuestros abuelos) cuando hablaba de Pascua, lo hacía afirmando que comenzaba con el “Domingo de gloria”. Y es que entendían que desde la Cruz se pasaba a la gloria donde el resucitado era el centro desde el que brilla la belleza de la gloria.

Pero hoy el hombre sabe de la dificultad que lleva consigo el hablar con y de Dios. Por eso, en el ámbito humano, el artista que busca la belleza es una de las personas más cualificadas para transmitir un mensaje religioso. Él sabe que lo bello está abierto por sí mismo a la experiencia de la gloria de Dios. Viene de él y conduce hacia él.

Sin embargo, en el ámbito religioso, la fe cristiana es dedicación al Dios personal que ha hecho visible su gloria en Jesucristo. Alcanzará metas altísimas cuando el artista creyente será capaz de combinar su experiencia interior de totalidad, de belleza, con una fe viva en el Dios personal.

La diócesis de Segovia acaba de ofrecer a sus fieles y a los ciudadanos la posibilidad de contemplar la belleza de Dios a través de diversos objetos sagrados. Estos están a disposición del culto pero no son fruto ni instrumento de negocio. Faltaba que las personas ajenas a los religiosos pudieran contemplarlos como símbolo cultural que proceden de la belleza interior religiosa.
Y es que en el arte sagrado todo está orientado y dirigido a la plega —ria, a la alabanza a Dios en toda la vida. El día de Pascua, el día de Gloria es un tiempo hermoso y bonito para amar lo bello. Esta belleza de Dios, fuente de bondad, belleza y verdad, se manifiesta en la persona de manera progresiva. Decía el gran Miguel Ángel en sus últimos años: “Ni las pinturas ni las estatuas pueden encandilar a la persona que está orientada al amor de Dios, cuyos brazos se abren en la cruz para abrazar— las”. Sea esta reflexión un recordatorio de la belleza y la gloria que nace de la Resurrección.