Agustín García Matilla (*) – Esgrafiado: “la piel de una ciudad”

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Elogio de Aurora de la Puente Robles

El viernes 12 de abril tuve la suerte de asistir a un acto cultural de extraordinario relieve y simbolismo. Se presentaba la obra de Aurora de la Puente Robles, Modelos y tipologías del esgrafiado en Segovia. El elogio de esta publicación editada en libro digital por la Diputación de Segovia, le correspondió a Víctor Nieto Alcaide, Catedrático de Arte al que conocí en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) hace casi 40 años. Iba a volver a coincidir con él después de haberlo hecho en el Consejo de Gobierno de la UNED, cuando fui Director Técnico de esa institución, pues tuve el honor de ser nombrado para ese cargo por la primera mujer Rectora de una Universidad española, la catedrática de Derecho Internacional Elisa Pérez Vera.

Víctor Nieto, director de la tesis que dio lugar a la publicación presentada en el acto, comenzó haciendo un elogio de la autora con estas palabras: “A pesar de que Aurora es de León, pocas tesis se han hecho con tanto amor y tanta dedicación a una ciudad”.

Aurora de la Puente Robles es un personaje muy querido en Segovia. De una modestia extraordinaria, a lo largo del acto no dejó de reconocer el mérito de maestros como Juan Gómez, – que le enseñó la diferencia entre la arena de río y la arena de mina, esta última mucho más adecuada para el esgrafiado por ser de masa más compacta, con más aristas y por fraguar mejor con la cal -; también elogió a otros artesanos que le allanaron el camino para saber más sobre la técnica del esgrafiado y de personas como Asunción Rodríguez que la ayudaron por ejemplo en la recuperación de plantillas. La emoción estuvo presente a lo largo de todo el acto, muy especialmente cada vez que Aurora recordó en diversos pasajes a Jesús Serrano, su marido fallecido en 2018, y por extensión también a Ángel, el hermano de éste, presente en el acto. Los dos fueron los artífices de La Casa del siglo XV, esa experiencia que comenzó en 1963 y que significó una estela de cultura, de luz y de aire fresco en una ciudad que había estado sumida en la profunda niebla gris generada por un franquismo enemigo de la cultura.

En su presentación, Aurora de la Puente dio una lección magistral de saber y de vida. Habló de la técnica del esgrafiado realizado con plantillas de diversos materiales: de latón, de estaño o de cartón perforado y también de madera y de papel de estraza. Habló de lugares como Brieva o Basardilla, en los que encontró dibujos de plantillas extraídos de la plancha de la cocina. De relieves en los que se percibía diferente grosor, como los de la plaza del Conde de Cheste o en el torreón de Arias Dávila en el que sí podía distinguirse de forma marcada ese relieve. Mostró la maravilla de otros esgrafiados realizados sin plantilla, a mano alzada, y se recreó en las piezas de más mérito. Hizo un repaso de ejemplos significativos en pueblos fuera de las rutas más conocidas de Segovia: Miguel Ibañez, Cobos de Fuentidueña, Valdevacas de Montejo o Montejo de la Serrezuela y recordó como en épocas de esplendor en determinados lugares hasta 103 albañiles trabajaron en el esgrafiado.

A pesar de que el esgrafiado no es exclusivo de Segovia, ya que en Ávila, León y diversos lugares de Extremadura, o Cataluña se encuentran exponentes de este saber artesanal, es Segovia quien lo hace suyo, especialmente en la ciudad. Muros de El Alcázar en los que se perciben formas originales con escoria. Formas circulares repetidas en el Torreón de Lozoya. Círculos diferentes que se adaptan a la forma del muro. Modelos más complejos y elaborados como el restaurado en la calle del Corpus. En algunos no cubre el muro toda la fachada se dejan libres los vanos. Más de 400 modelos diferentes. Esgrafiados con dibujo invertido o abatido. Rosa de 6 pétalos. En ocasiones el dibujo se aprovecha para dar lugar a relojes de sol.

Volviendo a la presentación elogiosa de Víctor Nieto Alcaide, director de la tesis de Aurora de la Puente. Para este estudioso, el objeto mismo de estudio merecía todo el trabajo de catalogación visual, búsqueda, análisis y registro gráfico realizado por Aurora ya que para él “el esgrafiado no es un mero enlucido o revestimiento, es la piel de la ciudad… es epidermis de la arquitectura, muro de ganchillo, lenguaje gráfico universal…muy representativo de la gran unidad de los barrios segovianos que responden a un sistema de distribución de la población por parroquias”.

Para Víctor Nieto el esgrafiado es además “un tema ornamental que da color y textura a las ciudades. Estructura geométrica y genial”. En la obra que nos ocupa se descubren numerosas tipologías, variedades y el carácter heterogéneo de estas obras”.

Bello acto auspiciado por la Diputación provincial de Segovia, necesario homenaje a una investigadora, muestra incomparable del ingente trabajo de una mujer que es digna representante de ese amplio grupo de mujeres que a lo largo de décadas han dado vida a esta ciudad que respira gracias a la palabra cultura. Un hallazgo la edición diseñada y digitalizada por Cristian Hugo. Se da cuerpo aquí a horas y horas de recogida de datos, de dibujo, de aplicación de la formula o módulo para descubrir la trama decorativa de esa bella creación artística llamada esgrafiado. Gracias a Aurora de la Puente por tanto amor volcado en explicar esa epidermis de la ciudad que nos alberga.

(*) Catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Valladolid. Campus María Zambrano de la UVa en Segovia.