Sergio Martín, junto a una de las obras que expone en la galería segoviana Un enfoque personal, ubicada en la calle Marqués del Arco. / CARLOS JOVÉ
“Hace ya tiempo que la fotografía forma una parte importante de mi vida. No hay antecedentes familiares de esta enfermedad”. Con estas palabras empieza el blog del segoviano Sergio Martín Cantero, que se define como “viajero y fotógrafo vocacional”, y en el que muestra su obra como aficionado a la fotografía. Además de en la red, estos días puede verse parte de su trabajo en la galería segoviana de la calle Marqués del Arco Un enfoque personal. Se trata de 35 fotografías sin nombre, que “hablan por sí mismas”, y en las que el autor nos enseña parte de su vida. Son paisajes, personas, elementos de la vida cotidiana, etc. que Sergio Martín nos acerca en un formato de 40x50 centímetros, a excepción de tres, que aumentan sus dimensiones hasta 80x50 centímetros.
Informático de profesión, y apasionado de la fotografía desde hace mucho tiempo, para Sergio Martín esta es su primera experiencia en una galería de exposiciones, y le ha gustado. A pesar de que él mismo afirma que supone “mucho trabajo y mucho dinero”, califica la experiencia de bonita y está dispuesto a volver a repetirla. Hasta el próximo 2 de mayo estará expuesto su trabajo en la sala Un enfoque personal, y por el momento ya ha vendido dos de sus fotografías.
Como buen informático que es, todas las fotografías actuales las ha realizado con una cámara digital, adaptándose a los tiempos, aunque recuerda con especial cariño la primera foto revelada a la antigua usanza, sobre el río Eresma, que puede verse en la sala de Marqués del Arco. También se pueden contemplar de la provincia de Segovia otras dos fotografías sobre los Jardines de La Granja. El resto, proceden de otros lugares, y es que los viajes son otra de las pasiones de Sergio Martín. De hecho, guarda una importante colección de imágenes de su último viaje por Asia, América, Oceanía y África a lo largo de un año. Su idea es organizar una próxima exposición y ofrecer la oportunidad de ver lugares recónditos del mundo desde su prisma particular, y seguir soñando.