Carlos Arnanz Ruiz presentó ayer el libro CD sobre la obra de su padre en la sacristía del santuario de la Virgen de la Fuencisla. / Alberto Benavente
Un nuevo libro CD escrito por Carlos Arnanz Ruiz muestra la historia y obra del gran ceramista segoviano, aunque desconocido, Gregorio Arnanz Rodríguez, discípulo predilecto de Daniel Zuloaga, y autor, entre otras obras, de las cerámicas que adornan la sacristía del Santuario de la Virgen de la Fuencisla.
La sacristía del santuario de la patrona de Segovia fue ayer el escenario elegido por Carlos Arnanz para presentar el libro sobre su padre, que pretende reconocer el trabajo de un artista de la cerámica, que participó en la empresa del ceramista Daniel Zuloaga, volando posteriormente en solitario, aunque con escaso renombre, tal y como afirma su hijo.
Gregorio Arnanz nació en Segovia en 1886. Diez años más tarde acudió a la Escuela de Artes y Oficios, incorporándose al terminar el curso en la fábrica de loza La Segoviana, donde ya trabajaba Daniel Zuloaga junto a un escogido grupo de obreros-artistas en un laboratorio del que salía buena parte de su producción. Además de ser su alumno, en la correspondencia que ambos mantuvieron y que se conserva en el archivo del Museo Zuloaga, se acredita también una buena amistad que perduraría siempre.
En 1906 Gregorio Arnanz abandonó La Segoviana a los 20 años, y a su vuelta en 1912 regresó a La Segoviana donde se hace cargo del laboratorio de cerámicas, que Daniel Zuloaga ya había dejado. Es en esta época cuando se realizan las cerámicas de la sacristía del santuario de la Fuencisla, y otras piezas muy destacables, que a través de la edición de este nuevo libro CD, Carlos Arnanz quiere dar a conocer.
En la cartela de debajo de la ventana de la sacristía del santuario segoviano puede leerse: “Dedicado a la Santísima Virgen de la Fuencisla por doña Obdulia Vargas Fernández a la memoria de su padre don Marcos Vargas Mayorga”.
Con anterioridad los periódicos de la época dieron cuenta de cerámicas realizadas por Gregorio Arnanz, y concretamente en el Diario de Avisos del 10 de junio de 1915 se publica una extensa crónica en la que explica: “Al frente de todo el personal están los ingenieros señores López e Inglada, a quien ayuda con arte e inteligencia muy apreciables el notable dibujante Gregorio Arnanz”.
Todas estas curiosidades ya pueden ser conocidas a través del libro digital, que se encuentra también en la red.