La artista, que preside la Asociación de Mujeres Fotógrafas de Mali, bajo la luz de una lámpara, horas antes de comenzar su exposición. / JUAN MARTÍN
Trabajar para que la mujer desempeñe un papel similar al que tiene el hombre es tarea harto difícil en el mundo desarrollado. Hacerlo en un país africano es casi una labor suicida. Este es uno de los empeños de la joven artista malí Amsatou Diallo.
Por circunstancias de la vida, esta fotógrafa y pintora nació hace 27 en años en la localidad malí de Segou, y recala ahora en otra ciudad con similitudes fonéticas. Suu llegada a nuestro país le ha generado una agradable sorpresa: la limpieza de las calles, la amabilidad de sus habitantes o el respeto a las normas de circulación. Por el contrario echa de menos la luminosidad solar de que disponen los escenarios naturales de país natal.
Reconoce que es más fácil trabajar aquí y llegar a vivir de la fotografía. Por eso su trabajo se ha centrado sobre todo en sus orígenes, donde bajo el título ‘África en la esperanza’, ha intentado convertir en arte aquella dura realidad.
La exposición que abre mañana en la Galería África está formada por una selección de 22 fotografías, clasificadas en cuatro apartados. Bajo el epígrafe de doble sentido ‘África plástica’ denuncia la situación de contaminación que sufre el continente negro. Otra parte se centra en el fetichismo que sigue marcando la vida tradicional y que representa la cultura, pero también la dificultad para el desarrollo. Y un tercer grupo muestra la sociedad más amable y humana.
Amsatou Diallo se considera privilegiada entre las mujeres africanas. Viajó a Europa gracias a una beca de intercambio cultural de Caja Segovia y la Fundación Haiac, para mejorar su formación iniciada en el Centro Superior de Fotografía de Bamako.
Ahora lo completará con clases en Madrid en la Real Sociedad Fotográfica de España, de la mano de Blanca Berlín, vinculada a Segovia.
Para ayudar al resto de féminas Amsatou Diallo fundó en 2007 la Asociación de Mujeres Fotógrafas de Mali, que preside. Con ella pretende que sus compañeras puedan “trabajar y ser visibles”. “En África es muy difícil vivir de la fotografía, no existe formación y acceder al material es muy complicado”, confiesa en lengua francesa. Ahora su objetivo es llevar mostrar la realidad europea en África, y viceversa.