Raúl, en un momento de la charla, a la que acudió con su perro Dopy, que permaneció dócil y paciente en todo momento. /EFE
Qué hacen los niños si no hay escuela, cuándo comen y beben o qué van a hacer cuando venga la estación de lluvia si no tienen casa son algunas de las dudas de escolares de cuatro años a las que respondió ayer Raúl Rodríguez, bombero que formó parte del equipo de Castilla y León en las labores de rescate en Haití.
En una clase de segundo de Infantil abarrotada de atentos niños sentados ordenadamente en sus sillas, Rodríguez acudió al colegio Pablo Picasso de la capital vallisoletana, acompañado por su perro Dopy, para explicar cómo se desenvolvieron en la desolada capital haitiana, Puerto Príncipe, horas después del terremoto que causó entre 50.000 y 200.000 muertos y afectó a tres millones de personas.
"Cuando llegamos no tenían nada de nada de agua, ni de comida. Estuvimos nueve días y, cuando nos fuimos, había zonas a las que todavía no había llegado nada", ha explicado el bombero a los escolares, que dividían su atención entre las historias del que hoy era su héroe y las muecas de Dopy, perro rescatador de tres años de raza Golden Retriever.
Rodríguez ha trasladado a estos 75 niños un fragmento del Haití que visitó en el que, a pesar del caos reinante y la carestía de lo básico, la gente se mostró "amable" y voluntariosa en todo momento con los equipos de rescate..
Para ambientar el encuentro, en la pared situada fuera de la clase, un mural soportaba ayer fotografías que daban cuenta de la tragedia, junto a las que se ubicaba un mapa del país caribeño, una foto de Raúl y Dopy, y algunos mensajes escritos que reproducían de forma explícita las conclusiones que los pequeños han extraído de la catástrofe.
"Las casas, las escuelas, los hospitales se cayeron", "hay mucha gente herida", "los bomberos salvan a niños y mayores", eran algunas de las leyendas que acompañaban a las instantáneas.
Con naturalidad y junto a la pizarra de una clase infantil adornada con dibujos, las letras del abecedario, números y juguetes, Raúl Rodríguez habló a estos escolares acerca de cómo rescataron de entre los escombros a un niño y a una mujer, "haciendo galerías o butrones", "muy poco a poco" y con ayuda de Dopy y su compañero, de nombre Turco.
Mientras, algunos de ellos como Naiala, Manuel, Bikilta o Íker, "como el portero", le han preguntado sobre qué se encontró en Haití, cómo había entrenado a su perro, por qué quiso ser bombero, cómo sabían si una persona sepultada estaba viva o muerta o en qué estado se encontraban los hospitales de Puerto Príncipe.
En señal de agradecimiento, tres niños han entregado a su héroe otros tantos álbumes con dibujos trazados por ellos del país americano."Estudiad mucho y portaros bien", fue la frase con la que se despidieron Rodríguez y un paciente y dócil Dopy de los 75 niños, que por grupos se han sacado un sinfín de fotografías de recuerdo junto al animal.