Imagen de la Puerta del Oeste del yacimiento arqueológico en Montejo de Tiermes (Soria) / EL ADELANTADO
Fue el arqueólogo Blas Taracena quien, a mediados de los años 30, realizando excavaciones en el yacimiento celtíbero y romano de Tiermes, le acuñaba el nombre de La Pompeya española.
El secretario de la Asociación Amigos de Tiermes, Arturo Aldecoa, recuerda que el Conde Romanones en 1909, realizó excavaciones de escasa base científica y más con carácter exploratorio en el yacimiento con el fin de sacar a la luz los restos de edificaciones de la zona del Foro y en las termas.
Fue en 1910 y 1911 cuando se inicia a cargo de Narciso Sentenach una intervención más amplia en el yacimiento. Actúa en el Foro (área del templo imperial), y comienzan a ver la luz restos de grandes edificios.
Ignacio Calvo en 1913 continúa las excavaciones en la misma zona, ampliando el conocimiento arqueológico, y ya interesándose con mayor profundidad en la fase medieval del yacimiento. Los materiales procedentes de las excavaciones de Romanones, Sentenach y Calvo fueron a parar al Museo Arqueológico Nacional, donde hoy en día se exponen en parte.
Desde la década de los 30 hasta los años 70, el director del museo Numantino, Blas Taracena, inicia una nueva etapa de investigación con mayor base científica, propiamente arqueológica y un estudio sistemático del lugar. Fruto de estas excavaciones se tiene conocimiento sobre las fases evolutivas de la ciudad, la distribución urbanística y las características de los principales edificios.
A partir de los años 70 hasta finales de la década de los 90, las intervenciones en Tiermes están definidas por la aplicación de una metodología arqueológica acorde con las nuevas líneas de actuación en España.
Desde el año 2001 hastel 2007, el investigador Santiago Martínez Caballero, de acuerdo con las directrices de la Junta de Castilla y León, llevó a cabo, con su equipo multidisciplinar, el estudio del Foro. Además, desde el punto de vista de la difusión se inició una renovación en la presentación al público de este yacimiento. En cuanto al estudio científico, sus estudios sirvieron para revisar y extraer nuevas conclusiones en cuanto al desarrollo histórico de la ciudad, de su territorio, y la compleja relación arqueológica de una ciudad celtíbera hasta su conservación en una monumental ciudad romana.