Integrantes de la comparsa segoviana ‘Para que tú lo bailes’, la más nueva entre las oficiales del Carnaval de la capital, preparando su disfraz. / Kamarero.
Quién iba a decir que una bobina de hilo iba a dar para tanto rollo. Cuenta Almudena Burgos, presidenta de la comparsa ‘Para que tú lo bailes’, que no pensaban ganar el año pasado, el primero de su participación oficial en el Carnaval de Segovia, el concurso de disfraces, convertidos en bobinas.
Lo cierto es que se lo trabajaron y, como ella dice, “resultó”, aunque tampoco descarta un apoyo extra del jurado “para animarnos porque éramos nuevos”.
Esta comparsa, que estos próximos carnavales —a punto de comenzar, pues el primer desfile será el sábado—, está formada por 41 adultos y ha estado trabajando en el disfraz de este año casi casi desde el mismo Miércoles de Ceniza de 2011. “Una vez terminado el entierro de la sardina, responsables de las otras comparsas nos comentaron que había que ir pensando en el siguiente, para no coincidir”, cuenta Burgos. “¿Ya?”, preguntó ella. Lo cierto es que las ideas comenzaron a fluir y fueron madurando hasta que el 25 de octubre, festividad de San Frutos, en Villovela de Pirón, lugar al que el grupo acude para celebraciones, se zanjó el asunto del nuevo disfraz, todavía ‘top-secret’.
A partir de entonces comenzó el trabajo intenso: buscar telas, complementos y adornos, encargarlos, cortar, coser... “Todos aportan lo que pueden, porque unos van con los coches a por el material, otras cortan y cosen, etc.”, dice Begoña.
Hay que señalar que ‘Para que tú lo bailes’ es el nombre de un grupo de baile, más antiguo que la comparsa, un grupo de personas aficionadas al baile que en un viaje a Galicia pensaron que sería divertido disfrazarse de brujas (por las meigas allí tan populares). Así disfrazados salieron en el Carnaval de 2010 y no pasaron desapercibidos porque los responsables de Cultura del Ayuntamiento les invitaron a participar al año siguiente como comparsa oficial.
Los primeros años prepararon el disfraz en garajes, “porque se necesita un lugar amplio”, dice su presidenta, pero este año han encontrado una nave en El Sotillo que les ha venido muy bien para esta tarea que, por cierto, no es la única.
En este sentido, afirma Begoña que ya han ensayado coreografías tres domingos, al mediodía, en el restaurante Santana de Parque Robledo y ella misma aporta su experiencia en clases de baile. También llevan tiempo trabajando en las letras de las coplillas carnavaleras.