Sofía Aguado, la aeromodelista más joven del club ‘Los Halcones’, mostrando su diploma y su avión tras haber superado el curso de la Escuela. / El Adelantado
Sofía Aguado vio practicar el aeromodelismo a su padre desde que era muy pequeña. Así comenzó a interesarse por este peculiar mundo, y no ha tenido que esperar mucho para recibir una oportunidad de aprender a volar. Con solo diez años, el pasado abril se inició en la Escuela de Aeromodelismo de Segovia, y pocos meses después ya ha completado el curso de entrada y se ha convertido en socia del Club ‘Los Halcones’, organizador de dichas sesiones de instrucción, patrocinadas por el Instituto Municipal de Deportes del Ayuntamiento.
La Escuela de Pilotos de Aeromodelismo se creó hace un año y medio, y desde entonces han pasado por ella más de una veintena de alumnos con resultados satisfactorios, durante los dos cursos que se han celebrado. Hace falta paciencia para conseguir mantener el avión en el aire, y aprender las nociones básicas de despegue y aterrizaje, sin romper el aparato.
El cursillo consta de una parte teórica que se impartió en la Casa Joven los miércoles. Allí, los aspirantes a piloto cuentan con un simulador de pantalla gigante en el cual se explica al alumno como manejar los mandos. Y, por supuesto, también de una parte práctica que tuvo lugar en el campo de vuelo ‘La Fuentecilla’ (entre Perogordo y Torredondo).
Sofía asegura que dos meses son tiempo suficiente, al menos en su caso, para “mejorar mucho, especialmente en el despegue”. “El aterrizaje es lo más complicado”, afirma. Como en tantas otras disciplinas, a medida que mejoras se disfrtua más y más, y Sofía es la prueba viviente de que para esto no hay edad. “El hijo de un socio del club, que tiene solo unos dos años, ya está deseando pilotar”, cuenta.
Desde el club ‘Los Halcones’ se resalta también esta indiferencia en cuanto a la edad de los pilotos, ya que en uno de los cursillos de la Escuela de Aeromodelismo han llegado a participar un abuelo con su hijo y su nieto. No es necesaria la preparación física. Además, aunque el material para competir no es precisamente barato, el club pone los aparatos para quienes empiezan en la Escuela, que próximamente convocará un nuevo curso para el que ya están abiertas las inscripciones.
Muchos pilotos animan a todo su entorno a iniciarse en las acrobacias con estos aviones. El padre de Sofía, José, el primero. “Me parece una actividad muy interesante para la gente joven, porque toca muchas ramas de la técnica: la carpintería, la electrónica... Además, en el mundo del aeromodelismo hay mucho compañerismo, que en un principio es muy necesario porque necesitas que te asesoren”. En esto, Sofía tuvo suerte.